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26 jul 2011

2.10 – La caída de la corona.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo

Era la tercera vez que descendían a aquel lugar y no por ello les resultaba más acogedor. Para su desgracia los cinco compañeros se encontraban de nuevo en las alcantarillas de la ciudad. Dante les había pedido que volviesen para investigar aquello que se ocultaba tras la puerta donde escucharon el sonido de bombeo y ellos aceptaron. Debían darse prisa puesto que la organización ya estaba al corriente de sus últimos “logros” y era muy probable que planeasen desmantelar aquel lugar y deshacerse de las pruebas, pruebas que ellos necesitaban. Dante tenía además la esperanza de que allí encontrasen un artefacto alrededor del cual parecía girar gran parte de la investigación, el artefacto tenía el nombre en clave “Artefacto C” y en los documentos se le describía como el punto de partida de la investigación y una extensa fuente de información; tenían que conseguirlo como fuera.Esta vez no se andarían con rodeos ni recurrirían al subterfugio, ya habían decidido plantar cara a cualquier enemigo que se interpusiese entre ellos y aquella puerta, y recorrían los pasillos con sus armas listas para entablar combate. Avanzaban con paso decidido puesto que tras su última visita aquel recorrido ya les era familiar.

Dante había estudiado los documentos que habían conseguido de aquel laboratorio clandestino durante varios días sin descanso y lo que había descubierto era desconcertante. La organización había estado realizando experimentos y rituales estrechamente relacionados con la magia negra (las victimas torturadas hasta la muerte eran una prueba bastante tangible de la realización de estos experimentos). Dante ignoraba que pretendían conseguir exactamente con aquello puesto que la mayoría de los documentos hacían referencia a palabras clave de las cuales desconocía el significado pero tenía bastante claro que trataban de fabricar “algo” y que hasta ahora no habían tenido éxito. Dante tenía la esperanza de que lo que hubiese tras aquella puerta arrojase un poco de luz sobre aquel asunto. Mientras tanto él continuaría estudiando los documentos tratando de descifrar la abundante información.

Los cinco no tardaron en encontrarse a los mercenarios de la organización, había más movimiento ahí abajo que las veces anteriores. Los mercenarios estaban cargando cajas sobre carretas para, probablemente, sacarlas de allí. Tras ponerse de acuerdo decidieron atacar antes de ser descubiertos y con un par de flechas Elisa y Samuel derribaron a los dos más expuestos. Los demás huyeron en la dirección a la que ellos debían ir así que les siguieron.

Por alguna razón los mercenarios se habían atrincherado en una estancia y parecían bastante asustados, era muy probable que pensasen que les superaban en número así que aprovecharon esto para seguir avanzando y llegar hasta la puerta que buscaban que esta vez estaba abierta. Cerraron la puerta tras de sí que por suerte tenía un pestillo interior y así pudieron investigar aquel lugar con mayor detenimiento.

Era una estancia bastante amplia con varias salidas, había algunas mesas con herramientas y por todas partes había cajas de madera y piezas de metal a medio empaquetar. Por lo visto tenían razón y ya habían empezado a desmantelar aquel lugar.

En uno de los extremos de la estancia había un foso lleno de agua bastante profundo y curiosamente el agua estaba limpia. Sobre el agua había dos grúas de metal, una de ellas estaba a medio desmontar y de la otra colgaban unas cadenas tensas que se sumergían en el agua hasta que se perdían de vista en la profundidad. Samuel se sumergió en las aguas para ver que había al final de las cadenas y se encontró con algún tipo de coraza de metal hueca de aspecto humanoide, así que utilizaron la grúa para sacarla a la superficie y poder examinarla mejor. Efectivamente era alguna clase de armadura diseñada para contener a un ser humano en su interior y que estaba completamente aislada del exterior. Desconocían para que usaban aquel armatoste pero era demasiado pesado para cargar con él y no tenían intención de que se lo llevasen de allí así que rompieron las cadenas y lo dejaron hundirse en el fondo del foso.

Aún quedaba lo mejor por descubrir. Tras una solida puerta cerrada con candado desde fuera (un candado que no pude resistirse a las ganzúas de Elisa) encontraron a dos viejos conocidos; se trataba de los Ormanos que habían escoltado hasta la ciudad meses atrás, ahora tenían mucho peor aspecto, era evidente que estaban allí prisioneros y por la cantidad de herramientas, planos y bocetos de ingeniería que había por toda la estancia parecían que los habían tenido bastante ocupados. Los Ormanos tardaron un rato en entender que estaban allí para rescatarles, solo uno de ellos hablaba la lengua común y no lo hacía particularmente bien. Una vez comprendieron lo que estaba sucediendo los cogieron los documentos esparcidos por la habitación y las herramientas que podían cargar y todos juntos abandonaron aquel lugar sin demora puesto que los mercenarios de la organización no tardarían en encontrar una forma de llegar a ellos.

Abandonar las alcantarillas fue mucho más sencillo. Decidieron probar con una ruta alternativa y por suerte no tuvieron ningún encuentro desafortunado en el camino ya que los Ormanos no eran particularmente sigilosos.

Una vez en la superficie llevaron a los Ormanos y los documentos al taller de Dante. Dnate conocía bien la lengua Ormana y tras interrogar a los Ormanos y analizar los nuevos documentos comenzó fraguar un nuevo plan en el que como no podía ser de otra forma ellos cinco jugarían un papel crucial.

Ya tenían pruebas de sobra para enfrentarse a la organización y disolverla pero todavía existía el riesgo de que sus líderes saliesen impunes de todo, necesitaban pruebas que los implicasen personalmente y para ello nada mejor que investigar en sus hogares donde según Dante pasaban la mayor parte de su tiempo. Oliver había amasado una buena fortuna como director de la banca de la ciudad (y probablemente también gracias a las ganancias obtenidas por la organización) y se alojaba en una ostentosa mansión en la zona más elevada del distrito noble. Oporinus (el antiguo general retirado) tampoco se había quedado atrás y se había establecido en una pequeña mansión-fortaleza del mismo distrito protegido tras sus murallas y sus bien entrenados guardias personales.

Cuando Dante abandonó la organización años atrás Oliver no le siguió por puro temor a ser asesinado si abandonaba y hasta donde Dante sabía Oporinus se había proclamado el líder supremo de la organización mientras que Oliver se encargaba de la parte administrativa (y probablemente de desviar el capital gracias a sus privilegios como director de la banca). Esto les llevó a decidir visitar en primer lugar a Oliver para tratar de convencerle de unirse a la causa contra Oporinus.

El plan era bastante sencillo. Brad recurrió a su habilidad para el disfraz y la falsificación de documentos y adoptó la identidad de un funcionario de la corona. Tomó el libro de familia antiguo que habían encontrado en los subterráneos de la fortaleza Uterhawl y se presentó en la puerta de la mansión de Oliver anunciando que necesitaba reunirse con él para comprobar su posible vinculación con la familia y hacerle entrega de una suculenta fortuna dada en herencia. Oliver picó el anzuelo y los guardias dejaron pasar a Brad a la mansión. Una vez a solas con Oliver en su despacho Brad se arriesgó y sin rodeos le explicó por qué estaba allí, le contó que Dante le enviaba y que con su ayuda podrían acabar con Oporinus y su organización. Oliver realmente temía traicionar a Oporinus y no se mostró muy dispuesto a cooperar pero Brad era un tipo persuasivo y finalmente accedió a reunirse con Dante aquella noche en “el cuarto secreto”, un lugar que según Oliver solo Dante conocería y así se aseguraba de que realmente venía en su nombre, eso sí, debía acudir solo al encuentro.

Tras poner a Dante al corriente este decidió asumir el riesgo y acudir al encuentro con Oliver, les explicó que el punto de encuentro estaba en el interior del teatro de Labinieur (miembro fundador de la organización), por suerte aún conservaba una copia de las llaves de la entrada trasera. Ellos escoltarían a Dante hasta el interior del teatro y una vez allí él se adentraría a solas para encontrarse con Oliver.

Cuando Dante empezó a retrasarse se temieron una traición por parte de Oliver, pero cuando estaban a punto de entrar Dante apareció por la puerta sonriente y con una abultada carpeta de documentos.

Oliver le había entregado los datos financieros de la organización y además testificaría contra Oporinus cuando fuese ajusticiado.

Oliver también habló a Dante de “el artefacto”. Un extraño colgante que Oporinus había conseguido hacía más de medio año y que había despertado un gran interés en él. Desde entonces Oporinus se había vuelto más reservado y había empezado a actuar de forma extraña utilizando la organización para asuntos más turnios de lo acostumbrado, como secuestrar ciudadanos. Dante sospechaba que podía tratarse de aquello que se mencionaba como “Artefacto C” en los documentos encontrados en el laboratorio y empezaba a sospechar lo que podía ser en realidad.

Dante los reunió de nuevo en su taller y les explicó que los necesitaba para una última misión antes de acabar de forma definitiva con Oporinus y su organización corrupta. Debían colarse en el hogar de Oporinus y hacerse con el colgante que Oliver le había descrito, aquella era la prueba definitiva contra él y con ella en su poder la victoria estaba asegurada, si oporinus se veía en peligro probablemente huiría llevándose el colgante consigo. Los cinco accedieron y se pusieron en marcha, no había tiempo que perder.

La vida en el ejército había calado fuerte en Oporinus. Allí en medio del barrio noble, rodeado de mansiones se encontraba su hogar, una pequeña mansión amurallada que parecía más una fortaleza que un hogar, custodiada por varios guardias personales bien entrenados. Por suerte, la propia ostentosidad del distrito y de las mansiones colindantes constituía una brecha en la seguridad de la muralla ya que no era difícil trepar por los arboles y paredes de las mansiones vecinas y superar así la muralla.

Esperaron a la noche y entonces saltaron el muro. Brad hizo gala de su torpeza de nuevo cuando dio un traspié en lo más alto del muro y se ensartó de pecho en uno de los pinchos de metal dispuestos a lo largo del muro. Por suerte Ángela pudo agarrarlo antes de que cayese y la hería resulto no ser de gravedad así que siguieron adelante según lo planeado. Una vez los cinco estuvieron dentro se ayudaron de los sombras para deslizarse hasta la mansión y evitar a los guardias que patrullaban los alrededores.

Todas las ventanas del piso bajo contaban con firmes barrotes pero Elisa no tardó en dar con una nueva brecha en la seguridad de la mansión. En el piso de arriba uno de los balcones estaba abierto probablemente para que la casa se refrescase con la brisa nocturna. Elisa sacó su cuerda con gancho de la mochila y con un lanzamiento certero la aseguró al balcón. Antes de que ningún guardia se diese cuenta los cinco ya habían trepado hasta el balcón y habían recogido la cuerda.

El balcón daba a un dormitorio bastante amplio y ricamente decorado con armas y cuadros que reflejaban escenas de batalla por lo que debía tratarse de la habitación de Oporinus, aquello sí que era suerte. Bajo una de las puertas se filtraba la luz de una vela, Oporinus debía encontrarse al otro lado.

Aprovecharon para registrar toda la habitación en silencio en busca de aquel colgante pero no encontraron nada, Oporinus probablemente llevaba el colgante consigo como se habían temido en un principio y si era necesario se lo arrebatarían por la fuerza. Se trataba de un viejo general retirado a causa de heridas sufridas en la batalla, probablemente no opondría mucha resistencia.

Prepararon las armas y abrieron la puerta de golpe esperando sorprender a quien estuviese al otro lado, pero se encontraron una habitación vacía. Se trataba de una biblioteca privada, en medio había una mesa con una vela encendida y una mecedora vacía, ni rastro de Oporinus.

Decidieron aprovechar para registrar la habitación, Samuel y Brad mostraros especial interés por la gran colección de libros que Oporinus había reunido y fue mirando libros de casualidad como Brad encontró una entrada secreta oculta tras una de las librerías. La abrieron sin mucho esfuerzo y se encontraron con una escalera de mano que descendía, al fondo podían ver algo de luz.

Oserrim, Brad y Samuel descendieron por la escalera mientras que Elisa y Ángela decidieron guardarles las espaldas arriba. Fue un largo descenso y por el olor que les llegó se encontraban al nivel de las cloacas. El estrecho túnel se abría a una habitación subterránea bien amueblada llena de instrumental científico y estanterías cargadas de libros, en un rincón estaba sentado el que debía ser Oporinus que no tardó en percatarse de la presencia de los intrusos, en su cuello había un llamativo colgante esférica que brillaba con una luz azul pálida, debía tratarse del artefacto del que les habló Dante.

Oporinus se incorporó con la ayuda de su bastón y exigió saber quiénes eran y que hacían en su casa, estos se presentaron y exigieron a Oporinus que les diese el colgante y se entregase a la justicia. La respuesta de Oporinus fue apuntarles con su bastón pero Samuel actuó con rapidez y de un flechazo arrebató el bastón de las manos de Oporinus. Samuel podía sentir la fuerte energía espiritual que emanaba de Oporinus por lo que sospechaba que se trataba de un hechicero como el. Al verse desarmado Oporinus decidió colaborar y accedió a entregar el colgante, Samuel se acercó a cogerlo pero no resultó ser más que una treta de Oporinus que trato de impactar a Samuel con la palma de la mano con la intención de desencadenar un hechizo pero los tres compañeros estabas preparados, en primer lugar Brad arrojó con precisión una de sus dagas que impactó en el brazo de Oporinus interrumpiendo su hechizo, después un contundente tajo de la espada de Oserrim hirió gravemente a Oporinus haciéndole retroceder lo suficiente como para que Samuel pudiera encajarle una flecha entre ceja y ceja. Oporinus estaba muerto y habían encontrado lo que habían venido a buscar.

Tomaron el colgante y Samuel revisó los libros de aquel lugar, se trataba de grimorios de magia negra y nigromancia por lo que decidió dejarlos allí.

Una vez arriba volvieron a cerrar la entrada secreta y abandonaron aquel lugar dejándolo todo como lo habían encontrado. Salieron de la mansión de la misma forma que habían entrado y de nuevo Brad estuvo a punto de sufrir un accidente al saltar el muro, por suerte Ángela lo agarró a tiempo.

Cuando llegaron al taller de Dante le contaron todo lo sucedido, le explicaron que Oporinus estaba muerto y le entregaron el extraño colgante ante el cual Dante se mostró muy interesado, Dante les contó que se trataba de un Cronista, una artefacto que alberga en su interior el espíritu de un sabio sacerdote de Jubnauz utilizado para almacenar importante información y poderosos conocimientos arcanos. Oporinus había descubierto algo en la información contenida en el colgante que le había movido a realizar todos aquellos extraños experimentos pero desconocían el qué. Era necesario un Sacerdote de Jubnauzz para poder desentramar por compelto los secretos del Cronista y fue probablemente por eso por lo que Oporinus mandó secuestrar a la sacerdotisa. Por el momento hasta te pudieran extraer la información del Cronista todo aquello seguía siendo un misterio.

En cuanto a la muerte de Oporinus el cadáver estaba bien oculto en aquella habitación subterránea y era poco probable que alguien lo encontrase así que por el momento no debían preocuparse, al día siguiente Dante se encargaría de mover algunos hilos para que pareciese que Oporinus había dejado la ciudad, Oliver disponía de sus datos financieros por lo que no sería difícil inculparlo en un delito de fraude, razón más que suficiente para justificar su huida.

Respecto a la organización “la sombra de la corona”, tras la muerte de Oporinus ahora estaba en manos de Oliver. La idea inicial era disolver la organización pero ahora que todo estaba bajo control también se barajaba la posibilidad de asumir el mando de la organización y devolverla a su rumbo original.

Se trataba de una importante decisión que marcaría el resto de sus vidas y las de muchos otros…

4 jul 2011

2.9 – Sacrificios.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo


Se encontraban de nuevo ahí abajo, rodeados de aguas fétidas, mugre y ratas. Tenían sus armas a mano y esto les proporcionaba cierta sensación de seguridad pero a pesar de esto decidieron que lo más inteligente sería evitar enfrentamientos innecesarios así que fueron a buscar a Quirrel para que les guiase por una ruta más segura.

Samuel se dirigió a la estancia donde habían encontrado a Quirrel la vez anterior y golpeó una barandilla siguiendo un ritmo que ya había acordado previamente con Quirrel. Este no tardó en aparecer por uno de los túneles y se mostró contento de recibir visita amistosa de nuevo. Samuel llegó a un acuerdo con Quirrel y le regaló su preciado laud a cambio de que les guiase a través de una ruta más seguro hasta uno de los dos puntos del mapa que aparecían remarcados con mayor importancia.

Quirrel aceptó y los condujo por estrechos túneles serpenteantes que evitaban la ruta principal marcada en el mapa la cual sospechaban que debía ser frecuentada por patrullas. Todo marchaba bien hasta que llegaron a un pasillo sin salida en el que la única forma de continuar era sumergirse bajo las aguas fecales para salir por el otro lado. Se negaron no por la dificultad puesto que la distancia a recorrer era corta si no por higiene, y es que Brad sospechaba que si metía un dedo en aquellas aguas no tardaría en enfermar.
Quirrel explicó que la otra opción era continuar por una de las galerías principales donde los pequeños canales de agua convergían en un mismo cauce y seguirla hasta llegar a la bajada. El principal problema era que unas compuertas obstruían el camino, pero Quirrel les explicó que las había visto abrirse aunque desconocía el funcionamiento.
Decidieron probar suerte y se dirigieron hacia la primera de las compuertas que se acercaba bastante a la ruta marcada en el mapa lo cual pudieron confirmar cuando casi tienen un encontronazo con una patrulla a la que evitaron gracias a Quirrel.

Llegaron hasta la compuerta y tras analizarla llegaron a la conclusión de que el sistema de apertura se encontraba al otro lado de la pared. No tardaron en encontrar la manivela que abría la compuerta y descubrieron de paso que en el extremo opuesto había otra y que ambas debían ser giradas a la vez para poder abrir la compuerta. Así lo hicieron y la dejaron abierta puesto que si necesitaban escapar no tendrían tiempo para todo aquello.
Con la segunda compuerta no tuvieron tanta suerte, el mecanismo estaba oxidado e hizo bastante ruido al desplazarse con lo cual atrajeron compañía no deseada. Lograron ocultarse antes de que un grupo de hombres armados se acercase a investigar el origen del sonido. Cuando vieron la compuerta abierta supieron que había intrusos allí abajo (ellos, evidentemente) y fueron a buscar refuerzos para comenzar la búsqueda. Ellos aprovecharos este momento para avanzar y dejar atrás aquel lugar que pronto estaría lleno de hombres armados.

Abandonaron el cauce principal y se internaron de nuevo en los estrechos pasillos en dirección al punto de destacado en el mapa. Llegaron hasta una puerta de metal cerrada y se aproximaron con cautela. Al otro lado podían escuchar un sonido mecánico y continuo, como una especie de bombeo que les resultó bastante desconcertante así que decidieron investigar el otro punto destacado en el mapa y volver allí mas tarde.
El otro punto estaba bastante más alejado y para alcanzarlo tenían primero que llegar a una escalera de mano que les permitiese descender al nivel inferior. A Quirrel no le gustaba la idea de bajar al siguiente nivel en el que según él había menos hombres pero más alimañas. Samuel le recordó su trato y no le quedó más remedio que guiarles para conservar el recién adquirido laúd.

Este nivel inferior era incluso más nauseabundo que el anterior, la basura y la porquería se amontonaba en los rincones y las aguas eran más lentas, turbias y profundas. A su paso montones de ratas salían ahuyentadas de entre la inmundicia.

Después de una hora recorriendo el laberinto de túneles llegaron hasta el punto indicado en el mapa. Una sólida puerta de metal les cerraba el paso pero gracias a una llave que habían encontrado en un cadáver pútrido abandonado en los túneles pudieron abrirla. En el interior se encontraron los restos de lo que parecía algún tipo de laboratorio macabro, había cadáveres encadenados a las paredes que parecían haber sido torturados hasta la muerte, mesas con viales, probetas llenas de sustancias extrañas e instrumental científico. Había algunos libros y papeles esparcidos por el suelo por lo que daba la impresión de que alguien había abandonado aquel lugar con prisa llevándose lo que había podido.
Dante que había reunido bastante información sobre las desapariciones en Cordala se fijó en que aquellos cadáveres concordaban con la descripción de los desaparecidos. Al final los habían encontrado aunque ya era tarde para ellos. Desconocían el porqué de sus muertes pero basnadose en la forma en la que habían sido torturados y en las marcas de sus cuerpos podría tratarse de un sacrificio de algún ritual arcano.
Encontraron también un cadáver en una celda, se trataba de la sacerdotisa de Jubnauz a la que habían escoltado meses atrás hasta la ciudad. Parecía haber muerto de inanición por lo que probablemente la dejaron atrás cuando abandonaron aquel sitio.
Después de registrar concienzudamente el lugar recogieron todos los libros y documentos que encontraron para poder estudiarlos con detenimiento en busca de pistas y se pusieron en camino de vuelta a la superficie. Con suerte en alguno de aquellos documentos encontrarían las pruebas que Dante necesitaba. Además de los documentos encontraron un extraño cristal semi-translúcido de un pálido lechoso y del tamaño de un puño que Samuel no pudo identificar como mineral conocido y que decidieron llevarse también.

El camino de vuelta resultó más complicado. Los vigilantes habían dado la voz de alarma y ahora les buscaban, llegaron a tener un encontronazo con una patrulla enemiga pero gracias a Quirrel y su conocimiento sobre aquel laberíntico lugar pudieron darles esquinazo. Antes de abandonar las alcantarillas se despidieron de Quirrel aunque tenían la sensación de que volverían a encontrarse.

Una vez fuera se dirigieron a la perfumería de Dante donde este les esperaba. Se mostró muy satisfecho con la gran cantidad de documentos reunida y la información sobre el macabro laboratorio subterráneo y el estado de los cadáveres de los desaparecidos. También le entregaron el extraño cristal pálido puesto que algunos de los documentos hacían referencia al mismo.
Dante les proporcionó refugio en el sótano de la perfumería para que pudieran alojarse mientras él analizaba la información obtenida y eso fue lo que hicieron. Los últimos días habían resultado realmente duros, habían hecho frente a numerosos peligros y ahora por fin podían gozar de una relativa seguridad.

3 jun 2011

2.8 – Una mano amiga.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo



Se dirigían de vuelta al distrito bajo para planear una nueva incursión a las alcantarillas. Pasaron por la puerta de salida del distrito noble donde tuvieron que identificarse y mostrar el salvoconducto. Entonces sucedió algo que no se esperaban, uno de los guardias dijo que había una irregularidad en sus documentos y que debían acompañarles (recordemos los documentos de identificación de los cinco eran falsificaciones hechas por Brad). No les quedó más remedio que obedecer puesto que las murallas estaban llenas de arqueros que hacían que huir no fuese la opción más recomendable.

Fueron conducidos a través de los pasillos interiores de la muralla y finalmente descendieron por unas escaleras que conducían hasta lo que parecía un calabozo y efectivamente fueron encerrados en una pequeña celda con una litera y una banqueta como únicas comodidades. Para entonces ya sospechaban que todo aquello era una trampa para retenerles allí pero tampoco tenían muchas opciones.

Unas horas después de ser encerrados les fue entregado un mensaje por debajo de la puerta. Lo primero que les llamó la atención es que estaba escrito en un papel perfumado con un penetrante olor a flores. En el mensaje alguien que firmaba como “D” se anunciaba como un posible aliado y les pedía que pasasen la noche en la celda sin intentar escapar puesto que así estarían a salvo de la gente que en aquel momento les buscaba y que a la mañana siguiente se reuniría con ellos para darles más detalles. Puesto que no tenían nada mejor que hacer decidieron seguir las instrucciones de la carta y esperar a la mañana siguiente.

Como se había acordado en el mensaje aquella mañana fueron secados de la celda y conducidos hasta una nueva habitación separada en dos partes por una reja. Al otro lado de la reja había un extraño encapuchado vestido de un azul pálido que desprendía un delicado olor a perfume que contrastaba con el ambiente rancio y cargado de aquel lugar. El guardia que los acompañaba los dejó a solas con el encapuchado y cerró la puerta. Los cinco tomaron asiento a petición del encapuchado que no quiso revelar su identidad tan pronto. El encapuchado les explicó que él era el responsable de que estuviesen encerrados, también era el autor del mensaje que recibieron la noche anterior y había hecho todo aquello para protegerles de la organización que en aquellos momentos trataba de eliminarles.
El encapuchado les contó que podía ayudarles pero que necesitaba saber que era lo que habían descubierto de la organización y porqué trataban de eliminarles.
Elisa no se fiaba del encapuchado y fue bastante grosera con él cosa que este solucionó haciendo que el guardia la sacase de la habitación. Los otros cuatro decidieron colaborar con el desconocido a riesgo de que todo fuese una trampa de la organización. Le contaron todo lo que habían descubierto, le hablaron de la muerte de Lucas, del mensaje oculto, de los miembros desaparecidos y de la vinculación de la organización con las alcantarillas. El encapuchado escuchó con interés hasta el final y cuando acabaron les propuso ayudarles si decidían continuar lo que habían empezado y descubrir que era lo que la organización tramaba. Hizo pasar a Elisa para que entre los cinco decidiesen una respuesta.

Decidieron confiar en el encapuchado y aceptar su ayuda y al hacerlo este reveló su rostro e identidad. Se trataba de Dante Ctronus, un influyente noble que había alcanzado la fama gracias a sus libros de crónicas y había amasado una buena fortuna con su novedoso negocio de perfumes en Cordala.
Una vez presentado Dante les reveló importante información sobre “La Sombra de la Corona”:

Seis años atrás Dante junto a otros cinco influyentes miembros de la alta sociedad decidieron fundar una organización que defendiese los intereses de un pueblo sometido a un gobierno profundamente corrupto. Estos miembros eran Labinieur (un filántropo dedicado, dueño por aquel entonces del mayor y único teatro de la ciudad), Satiana (miembro de la nobleza heredera de una gran fortuna y amante de Labinieur), Froben (un respetado mercader con abundante capital y olfato para los negocios), Oporinus (un general del ejército retirado a causa de sus heridas en el campo de batalla), Oliver (Burócrata y financiero de gran influencia) y Dante.
Los seis se conocieron en las muchas reuniones de la alta sociedad y en sus debates coincidieron en que la sociedad actual necesitaba un cambio a mejor, así que cuando fundaron esta nueva organización decidieron llamarla “La Sombra de la Corona”.
Puesto que era una organización al margen de la ley debían conservar sus identidades en secreto ya que tratándose de cargos importantes corrían mucho más peligro de ser descubiertos así que decidieron crear un personaje ficticio llamado Gizmo al que atribuirían el liderazgo de la organización (esto solo lo sabrían ellos) y ellos actuarían como portavoces de Gizmo y cada uno de estos “portavoces” tenía a su cargo a un intermediario que se encargaría de coordinar a los miembros de la organización en sus diferentes tareas y de pagarles.
En un principio la organización funcionó como esperaban, con el tiempo recaudaron un buen capital que era invertido en los sueldos de los miembros y en ayudas para los más desfavorecidos, pero la avaricia no tardó en corromper a los miembros menos altruistas. Froben y Oporinus decidieron que la organización debía retener un gran porcentaje de los beneficios que estaban obteniendo ante lo cual los otros cuatro se negaron.
Días después Labinieur y Satiana aparecieron asesinados en la cama de este, públicamente se anunció como un crimen pasional pero Oliver y Dante sabían que Froben y Oporinus estaban detrás. Oliver cambió de idea y decidió colaborar con ellos pero Dante decidió abandonar la organización. Para evitar represalias les chantajeó con que un hombre de confianza haría públicos documentos que mostraban las actividades ilegales de Froben y Oporinus si algo le sucedía. No era cierto que Dante tuviese estos documentos pero Froben y Oporinus no quisieron arriesgarse y le dejaron abandonar la organización.
Desde entonces Dante ha seguido de cerca los movimientos de la organización que cada vez resultaban más inquietantes tratando de obtener pruebas auténticas contra sus líderes y así derrocarlos.

Dante les explicó que Froben había aparecido asesinado en su propia casa hacía unas semanas y que él era el encargado de gran parte de la organización que actuaba en el distrito bajo cuyo intermediario era el difunto Lucas y que poco a poco todos los miembros a su cargo habían ido desapareciendo por lo que sospechaba que Froben había dejado de serles útil o que la organización estaba implicada en algo tan terrible que Froben no pudo soportarlo y tuvieron que deshacerse de él antes de que hablase.

Dante sospechaba que la organización tenía algo grande entre manos y que la clave estaba allí abajo en las alcantarillas. Les explicó que si conseguían pruebas contundentes podría utilizar su influencia con algunos miembros de la guardia para llevar a Oliver y Oporinus ante la justicia.

Dante también puso a su disposición las pertenencias que habían dejado atrás en el piso franco, les explicó que había sobornado a algunos guardias para que hiciesen un registro en el piso y incautasen todo lo que encontrasen como pruebas puesto que ahora el piso estaba seguramente vigilado por miembros de la organización y era demasiado peligroso que ellos fuesen allí.

Ahora tenían armas y un objetivo claro. Debían descender de nuevo a las alcantarillas y descubrir qué estaba sucediendo. Además tenían un aliado en el distrito noble. Dante les dio una dirección para alojarse temporalmente y les consiguió un salvoconducto para el distrito noble mucho más permisivo. Una vez que consiguiesen la información solo tenían que localizarle en su taller de perfumería.

Se pertrecharon para una nueva incursión a aquel maloliente laberinto subterráneo y se encaminaron hacia la entrada de servicio más animados, más decididos y más mortíferos que la vez anterior.

1 jun 2011

2.7 - Aguas Turbias

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo



El grupo concentró sus esfuerzos para encontrar una forma de orientarse por el complejo sistema de alcantarillado, consultaron antiguos tomos de arquitectura y planos de la ciudad, pero no encontraron nada sobre las alcantarillas.
No sabían que hacer a continuación y tenían la sensación de que debían darse prisa, pero cuando llegaron las cartas los cinco supieron que estaban en peligro. Haciéndose pasar por Lucas alguien los convocaba a los cinco en diferentes extremos del reino para misiones rutinarias, por supuesto ellos sabían que se trataba de una trampa para separarles y así poder darles caza uno a uno.
La incómoda sensación de un peligro inminente les motivó para continuar la investigación que ahora se habían convertido en algo personal. Tendrían que actuar con mayor discreción puesto que alguien les quería muertos.

En primer lugar fueron al piso de “El Canguro” pero nadie contestó. Quizás había decidido huir de aquel lugar o sus perseguidores lo habían capturado. En cualquier caso ya no podían hacer nada por él.
Su siguiente visita fue a “La Copa de Plata” donde se encontraron con Orel el tabernero.
Sospechaban que su relación con Lucas y la organización era más estrecha de lo que él daba a entender y como tenían poco que perder decidieron contárselo todo.
En privado le hablaron sobre las desapariciones de los miembros, sobre el asesinato de Lucas y sobre las extrañas cartas recibidas. Orel no parecía saber nada de todo esto y se mostró sorprendido y abatido ante la noticia de la muerte de Lucas con el cual resultaba tener una estrecha y vieja amistad. Tras escuchar la historia completa Orel les pidió que continuasen con la investigación y descubriesen quién estaba detrás de todo aquello. Les dio la dirección del piso donde Lucas se alojaba en el distrito bajo donde con suerte encontrarían algo que arrojase un poco de luz sobre aquel asunto.

Esperaron a la noche. Elisa forzó la cerradura del piso de Lucas y se colaron dentro. Era un piso de un dormitorio sin demasiadas comodidades y parecía que Lucas no pasaba mucho tiempo en aquel lugar. Tuvieron que registrarlo a fondo hasta que encontraron un compartimento secreto en uno de los cajones del dormitorio. En el interior encontraron algunas piezas de oro, una llave grande y oxidada y un mapa bastante rudimentario de lo que no tardaron en identificar como el sistema de alcantarillado. No era un plano completo sino más bien una guía para realizar un recorrido hacia algunos puntos clave. Por todo el mapa había diferentes signos e indicadores que no lograron descifrar pero ahora podrían orientarse a través de aquel laberinto subterráneo.

Brad consiguió un nuevo salvoconducto para todo el grupo para acceder de nuevo al distrito noble y a la mañana siguiente ya estaban dentro. La llave que encontraron en el piso de Lucas les sirvió para colarse por la entrada de servicio del alcantarillado previamente descubierta y una vez abajo contrastaros la disposición de los pasillos hasta averiguar en qué punto del mapa se encontraban y cuál era la orientación correcta y entonces comenzaron a explorar el lugar tratando de interpretar las indicaciones.

Se trataba de una compleja red de galerías en la que habría sido imposible orientarse sin aquel mapa puesto que la distribución de los túneles no parecía seguir ningún orden lógico. A pesar de la oscuridad decidieron avanzar guiados únicamente por los ojos de Oserrim que como los de cualquier krumell estaban adaptados a la oscuridad, encendiendo una lámpara únicamente cuando era necesario. Gracias a esto pudieron evitar a un par de patrullas con las que se cruzaron.

Llegaron a una zona amplia donde convergían tres cauces de las aguas fecales, en aquel lugar la basura arrastrada por las aguas quedaba atrapada por un sistema de rejillas de metal para su posterior recogida. Fue en aquel lugar donde conocieron a “Quirrel”, un peculiar Elfo que parecía haberse adaptado a la vida en las alcantarillas. Quirrel solo sabía hablar en Élfico (por Suerte Samuel también) y parecía haber quedado algo trastornado según Samuel por haber permanecido tanto tiempo apartado de la naturaleza. Quirrel vivía de los deshechos de la ciudad y no parecía ser consciente de la existencia del mundo exterior.
Al parecer Quirrel conocía bien la mayor parte de aquellos subterráneos aunque se negaba a adentrarse en la dirección en la que ellos iban puesto que según él había “gente peligrosa” así que tuvieron que dejarlo atrás.

Tras un par de horas se aproximaron a uno de los puntos indicados en el mapa con un sencillo dibujo de una casa. Al acercarse se encontraron con una especie de campamento que se cruzaba en su camino. Había gente armada que se movía por aquel lugar de un lado para otro, no llevaban uniformes del gremio del alcantarillado y tenían aspecto de mercenarios.

Cansados de esconderse y ansiosos por descubrir que era lo que estaba sucediendo ahí abajo Brad y Ángela decidieron acercarse a parlamentar con aquellos que se interponían en su camino.
Se hicieron pasar por miembros del gremio de las alcantarillas ante lo cual los desconocidos reaccionaron de forma violenta. El que parecía el líder les amenazó para que volviesen por donde habían venido. Ante esto los hermanos decidieron cambiar de táctica y dijeron que eran miembros de “La sombra de la corona” y que Lucas les había enviado allí abajo. Cuando los desconocidos escucharon esto cambiaron de actitud y les invitaron a pasar al interior del campamento. Samuel y Oserrim salieron de su escondite para acompañar a los hermanos Mizo pero algo dio mala espina a Samuel que lentamente se quedó atrás. Cuando el líder de aquel grupo vio que el Elfo trataba de escaquearse decidió terminar con la farsa y ordenó capturarlos, fue entonces cuando Samuel decidió huir de nuevo a las sombras junto a Elisa que no había salido de su escondite.
Uno de los desconocidos corrió tras Samuel y al pasar junto a Oserrim este aprovechó la oportunidad para ponerle la zancadilla e inmovilizarle, le arrebató el cuchillo y se lo puso en el cuello. Ambos grupos negociaron sin llegar a ningún acuerdo hasta que Oserrim les dijo que su elfo apuntaba a en aquel momento a la cabeza del líder desde las sombras, entonces se mostraron mucho más colaboradores.

El líder se presento como André y les explicó que como habían sospechado ellos también trabajaba para la organización aunque no a las órdenes de Lucas. Tenían órdenes de no dejar pasar a nadie sin permiso (especialmente si se trataba de alguien de la organización) y no sabían nada sobre lo que sucedía allí abajo puesto que nadie les había informado. André también les advirtió que más adelante la seguridad era mucho mayor y que ellos mismos tenían prohibido acercarse.

Finalmente llegaron a un acuerdo y aconsejado por André, Oserrim degolló al desconocido que tenía inmovilizado desde hacía un rato. André les explicó que el difunto era el informador y que con él muerto la organización no sabría lo que había sucedido realmente. La versión que darían sería que ambos grupos se habían enfrentado y los renegados habían logrado escapar, lamentablemente no podían dejarles pasar porque en ese caso la organización no dudaría en prescindir de todos ellos por su incompetencia.

Desarmados como estaban no les quedó más remedio que volver por donde habían venido. Ahora sabían que había varios grupos armados ahí abajo y no confiaban en salir airosos de un nuevo encuentro con uno de estos grupos. Necesitaban elaborar un nuevo plan para acceder a las alcantarillas con sus armas, entonces podrían hacer frente a cualquier grupo que se interpusiese.

25 may 2011

2.6 – Desapariciones en la sombra

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo




Llevaban una semana sin saber de Lucas hasta que finalmente recibieron un mensaje suyo. Lucas les explicaba que por diferentes motivos la organización había decidido reubicarle en otro lugar por lo que ya no se volverían a encontrar con él en Cordala, en su lugar recibirían las instrucciones para futuras misiones por correo y tras esto se despedía de ellos. Era una carta bastante sospechosa y los ojos entrenados de Brad no tardaron en descubrir la falsificación. Alguien había intentado imitar la letra y firma de Lucas sin mucho éxito.

Tras debatirlo decidieron investigar al asunto puesto que Lucas podría estar en peligro y comenzaron por “La Copa de Plata” que era el último lugar donde le habían visto. Allí preguntaron al tabernero, su nombre era Orel y a pesar de que siempre había estado allí en la barra durante sus reuniones con Lucas nunca habían intercambiado más de un par de palabras con él. Tras sonsacarle un poco supieron que Lucas tenía planeado encontrarse con Héctor que sería su cochero durante el viaje que le había llevado a abandonar la ciudad. Con esta nueva información se dirigieron a las afueras de la ciudad donde Héctor tenía su hogar y negocio.

Cuando llegaron se encontraron con que no había nadie en casa pero gracias a una verdulera que tenía su negocio enfrente supieron que Héctor llevaba una semana desaparecido y que su mujer no tardaría en volver a casa. Con esta información tramaron un plan para hacerse pasar por investigadores detrás de la desaparición de Héctor y así conseguir la colaboración de su mujer.

Finalmente la mujer llegó a casa, era una mujer bastante rolliza y de modales rudos a la que no fue fácil engañar. La mujer parecía verdaderamente preocupada, pero más por la idea de perder los ingresos de Héctor que de perder a su marido y cuando le contaron que lo estaban buscando les dio acceso a la oficina de Héctor para que buscasen en sus archivos cualquier cosa que les pudiera servir en la investigación.

Héctor era un tipo bastante ordenado que había guardado registros de todos sus trabajos y no les fue difícil encontrar su último trabajo registrado que coincidía con la partida de Lucas. El destino del viaje era bastante particular, se trataba de la fortaleza de Uterhawl, una antigua fortaleza en las montañas, años atrás abandonada y ahora convertida en unas ruinas recuerdos de un reino construido sobre los pilares de la guerra. Ahora ya sabían adonde se había dirigido Lucas antes de desaparecer aunque no tenían la más remota idea de porqué así que tras debatirlo todos estuvieron de acuerdo en ir hasta las ruinas de Uterhawl a investigar.

Partieron a la mañana siguiente. Contrataron al único cochero que pudieron encontrar con tán poco tiempo dispuesto a adentrarse en aquellas montañas las cuales se rumoreaba que estaban llenas de peligrosos animales salvajes y tuvieron que pagarle bien. Durante el viaje formularon varias teorías sobre lo que podría haber sucedido pero ninguna tenía una base solida así que decidieron no sacar conclusiones hasta obtener más pruebas.

Unas días después llegaron al pié de la fortaleza. En sus tiempos debió ser una fortaleza imponente pero ahora gran parte del edificio estaba derruido y solo un par de torreones se habían mantenido indemnes al paso del tiempo. Puesto que estaba anocheciendo decidieron acampar lejos de la fortaleza para evitar llamar la atención y esperar a la mañana siguiente para explorar el lugar. Aquella noche les costó conciliar el sueño debido a los sonidos de las criaturas nocturnas que escuchaban a su alrededor y recibieron con agrado la luz de la mañana.

Dejaron atrás al cochero y su carro y se dirigieron a la fortaleza a pié. Por el camino Ángela encontró oculto entre la maleza el carruaje de Héctor gracias a lo cual supieron que al menos habían llegado hasta su destino.

Registraron las ruinas pero no encontraron nada, las habitaciones que seguían en pié estaban vacías excepto por la maleza y los escombros y lao único que les quedaba era adentrarse en las mazmorras de las fortaleza a través de una entrada que alguien parecía haber despejado de cascotes. En los pasillos de la mazmorra encontraron numerosas huellas marcadas en la gruesa capa de polvo del suelo y tras analizarlas supieron que seis personas habían entrado pero solo cuatro habían salido de allí.
Siguieron las huellas a través de los oscuros pasillos subterráneos examinando a su paso las estancias que en su momento debieron ser celdas o almacenes. La mayoría de puertas estaban arrancadas o rotas y en las habitaciones no encontraron más que polvo y telarañas hasta que finalmente llegaron a la única puerta que seguía entera. Alguien la había atrancado con un tronco de madera desde fuera y las huellas entraban y salían del interior. Las dos personas que no habían salido debían seguir en aquella estancia.

No se escuchaba nada al otro lado de la puerta así que la desatrancaron, prepararon sus armas y Elisa abrió la puerta lentamente. Aunque ya lo sospechaban lo que encontraron dentro les sorprendió igualmente. Había dos cuerpos: Lucas estaba colgado de los brazos en una de las paredes, había sangre por toda su ropa y bajo el. Héctor estaba tumbado en el suelo sobre un charco de sangre. Samuel examinó los cuerpos, ambos estaban muertos y parecían haber sido torturados aunque Héctor parecía haber recibido la peor parte y su muerte parecía causada por la propia paliza. Lucas tenía un profundo corte en el cuello que parecía haberle causado la muerte por desangramiento.
Había un par de sillas en medio de la habitación y restos de cuerda por lo que dedujeron que los habían tenidos ahí atados. Tras examinar la habitación encontraron una daga oculta entre algunos escombros en un rincón que encajaba con la vaina vacía que Lucas llevaba en el cinturón.
Después de examinar mejor los cuerpos descubrieron un mensaje grabado con cortes en la espalda de Héctor, una dirección del distrito noble.

Decidieron dejar todo conforme lo habían encontrado por si los asesinos volvían y terminaron de registrar los subterráneos de la fortaleza. Fue entonces cuando de casualidad encontraron la entrada secreta. Gracias a unos surcos en el suelo apenas visibles a causa del polvo descubrieron que parte del muro estaba diseñada para deslizarse por ellos. El mecanismo estaba bastante oxidado y desgastado pero con algo de esfuerzo lograron acceder a la pequeña apertura.

El interior era angosto y oscuro, había un fuerte olor a estancia cerrada y todas las paredes estaban infestadas de telarañas por lo que dedujeron que aquel pasadizo no había sido utilizado por los asesinos de Lucas y por lo tanto no estaba relacionado con aquel asunto. A pesar de todo decidieron continuar adelante para descubrir qué ocultaba aquel pasadizo.

Llegaron hasta una escalera de caracol que descendía varios pisos, encontraron un par de habitaciones con mobiliario y varios objetos antiguos como armas oxidadas o viejas herramientas, pero nada que pareciese valioso. Continuaron descendiendo hasta llegar a una sala circular más amplia que el resto, aquí encontraron más cachivaches inútiles, una imponente armadura de metal completa que se había conservado bastante bien y un libro que se había conservado en perfecto estado gracias al cofre que lo contenía. El libro estaba escrito en un idioma que Brad identificó como clásico antiguo y que por desgracia desconocía pero hojeando el libro supo que se trataba de un libro de familia de la nobleza. Decidieron que podría ser útil así que lo guardaron. Ángela decidió llevarse la armadura, que aunque era bastante pesada y estaba algo sucia con un poco de empeño podría quedar como nueva.

Continuaron descendiendo hasta una puerta de metal que pudieron abrir gracias a un juego de llaves que habían encontrado en una de las habitaciones. Al otro lado se acababa el suelo de ladrillos de piedra y se extendía una cueva natural, debía tratarse de una salida secreta para escapar de la fortaleza en caso de asedio. Se adentraron unos pasos en la caverna hasta que la luz de las antorchas reveló varias formas ovaladas apiñadas contra las paredes. Al examinarlas de cerca vieron que eran huevos de animal. Tenían más de un palmo de alto y eran de color negro con irregulares franjas de un rojo llamativo. Samuel los identificó al instante, eran huevos de basilisco.

Los basiliscos eran unas criaturas de aspecto reptiliano conocidas por poseer el veneno más potente y letal existente. Y como indicó Samuel si había huevos la madre no debía estar lejos. Los basiliscos son extremadamente territoriales y protectores así que decidieron dar media vuelta y volver por donde habían venido dejando a la familia de basiliscos en paz. Algunos de ellos lamentaron no haberse hecho con algún huevo, eran muy valiosos y codiciados por alquimistas y doctores y tenían numerosas aplicaciones.

Abandonaron la fortaleza de Uterhawl y volvieron a la ciudad de Cordala. Una vez allí se pusieron a trabajar en un plan para acceder al distrito noble. La seguridad del distrito era mucho más elevada que la de los distritos anteriores y era necesario poseer un salvoconducto para poder atravesar las puertas.
De esto se encargó Brad que gracias a sus conocimientos sobre comercio y burocracia sabía que pagando un impuesto podía conseguir un salvoconducto temporal en la oficina de comercio. Para ello falsificó los documentos necesarios para dotar de una nueva identidad a todo el grupo.

Mientras tanto el resto dedicó sus esfuerzos a descubrir más cosas sobre la organización. Ellos sabían que se trataba de una organización grande con muchos miembros asignados a grupos de trabajo diferentes y era muy probable que alguien más aparte de ellos se hubiese dado cuenta de que algo extraño estaba sucediendo. Por desgracia la organización había puesto mucho esfuerzo en que la localización e identidades de todos estos miembros continuase siendo secreta y solo conocían la ubicación de uno de los pisos francos (además del propio), así que se dirigieron allí.
Al principio creyeron que estaba vacío pero tras esperar un rato en la puerta esta se abrió.
Les atendió un miembro bastante reciente al que habían asignado el nombre en clave “Canguro”. Lo habían visto un par de veces por la Copa de Plata pero no sabían mucho sobre él aparte de que se trataba de la incorporación más reciente a la organización (que ellos supiesen).
Canguro no tenía muy buen aspecto, su rostro reflejaba preocupación y falta de sueño y a Samuel no le costó demasiado persuadirle para que les contase que había sucedido.
Les explicó que hacía aproximadamente una semana que él y su equipo habían recibido un mensaje de Lucas con los detalles de una nueva misión, un trabajo rutinario en un poblado no muy lejos de allí. El se encontraba en aquel momento enfermo a causa de una cena en mal estado así que acordaron que se quedaría en el piso pero no informaron a Lucas de ello puesto que no se encontraba en la ciudad y no sabían cómo contactar con él. A día de hoy sus compañeros no habían vuelto de aquella misión que se suponía era un trabajo sencillo y sin riesgos y el estaba preocupado.
Decidieron confiar en él así que le contaron lo que habían descubierto y dedujeron que aquellos que habían matado a Lucas debían estar también detrás de la desaparición de sus compañeros. Le aconsejaron que se mantuviese oculto y que tratase de no llamar la atención y se despidieron hasta tener nuevas noticias.

Al día siguiente gracias a los documentos falsificados por Brad consiguieron un salvoconducto para el distrito noble válido para un día. Oserrim decidió quedarse en el piso por si alguien trataba de contactar con ellos.
La seguridad de aquel distrito era tan elevada como se habían esperado y fueron registrados meticulosamente a la entrada. Por suerte Brad llevaba puestos unos zapatos con fondo falso que había conseguido de su tío zapatero donde había guardado las siempre útiles ganzúas de Elisa.

Se desplazaron a través de las calles del distrito noble tratando de localizar la dirección que habían encontrado grabada en la espalda de Héctor. Durante su visita al distrito pudieron apreciar que a diferencia del distrito gremial la seguridad no estaba basada en patrullas móviles de guardias si no en numerosos puestos elevados de vigilancia en los puntos clave de la ciudad, lo cual les sometía a una vigilancia constante.

Finalmente encontraron el lugar. En un estrecho callejón oscuro convenientemente oculto de la vigilancia de los guardias encontraron una sólida puerta de metal con un grabado que Brad reconoció como el sello del gremio del alcantarillado (los encargados el mantenimiento de todo el sistema de desagües subterráneos de la ciudad). Llamaron a la puerta un par de veces pero al parecer no había nadie dentro. La cerradura era bastante compleja pero no era nada que Elisa no pudiese manejar. Samuel se colocó en la entrada del callejón y se puso a tocar su laúd de forma que podía avisarles dejando de tocar si alguien se acercaba. Tras unos minutos de trabajo con sus ganzuas Elisa forzó la cerradura y se colaron dentro. El interior era similar a un cobertizo de herramientas aunque lo más llamativo era una compuerta de metal que al abrirla desveló una bajada al sistema de alcantarillado. Ángela y Elisa se armaron con un par de herramientas oxidadas que encontraron y descendieron por la escalera de mano, encendieron una antorcha y se dispusieron a hacer un reconocimiento de aquel lugar.
El sistema de alcantarillado resultó ser un autentico laberinto sin ningún tipo distribución lógica aparente. Los pasillos se ramificaban constantemente y resultaba extremadamente fácil desorientarse (el olor de las aguas fecales no ayudaba precisamente). Se dieron por vencidas y decidieron volver sobre sus pasos antes de perderse del todo en aquel lugar y tras informar al resto decidieron volver al piso para elaborar un nuevo plan. Necesitaban una manera de orientarse por las alcantarillas pero no había planos a disposición pública y todo lo referente a aquellos túneles era celosamente preservado en secreto por el gremio del alcantarillado.

22 may 2011

2.5 – La maldición de la esfera de cristal.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo



Acababan de volver a la ciudad de su última misión encargada por la organización (los hermanos Mizo continuaban en el sanatorio mientras Brad se recuperaba). Había sido una misión sencilla pero un tanto sospechosa. Habían escoltado a una sacerdotisa de Jubnauz “el guardián del conocimiento” hasta el distrito noble, la sacerdotisa les explicó durante el viaje que había recibido una orden oficial para dirigirse a la ciudad de Cordala por un asunto eclesiástico de gran importancia lo cual a ella le resultaba extraño puesto que había sido ordenada hacía solo unos meses y la ciudad contaba con otros sacerdotes mucho más experimentados. Resultaba extraño que la organización se encargase de la escolta de un asunto oficial de reino como aquel.

En cualquier caso llegaron a la ciudad sin contratiempos y dejaron a la sacerdotisa a salvo en el distrito noble pero cuando volvieron a casa una sorpresa les esperaba. Donde debería estar el pomo de la puerta había ahora un agujero chamuscado y restos de metal fundido todavía humeante.
Los tres prepararon sus armas y se adentraron en el piso, listos para hacer frente al enemigo pero quienquiera que hubiera hecho aquello ya se había marchado. Registraron sus pertenencias para comprobar si habían sido víctimas de un robo y sorprendentemente todo estaba en su sitio, o mejor dicho, casi todo. Samuel tardó un poco en darse de que el pequeño cofre con la esfera hipnótica que había encontrado en la cueva del ogro había desaparecido y en cuanto cayó en la cuenta avisó a sus dos compañeros y los tres salieron corriendo hacia la calle. Solo había una persona aparte de ellos a la que había mostrado el cofre y con suerte aún podrían alcanzarle antes de que abandonase la ciudad.

Buscaban a Ortha, un anciano ataviado con una túnica y un llamativo bastón así que no les fue difícil seguirle el rastro preguntando por la calle. El anciano era lento y no tardaron en darle alcance y antes de que se diese cuenta lo rodearon entre los tres y sutilmente lo “invitaron” a acompañarles a un callejón cercano para charlar. Ortha no opuso resistencia y les acompañó con toda naturalidad al callejón donde tras unas cuantas amenazas y zarandeos el anciano les devolvió el cofre. Samuel quiso saber que le había llevado a robar la esfera y entonces el mago les puso al corriente: En cuanto vio el artefacto supo que se trataba de algo peligroso y la noche después de su primer encuentro unas terribles pesadillas atormentaron al mago revelándole la naturaleza maligna de la esfera. La esfera era capaz de someter a los demás (o eso decía él) y utilizarse en su beneficio así que debía ser destruida para que no causase más mal. Había decidido robarla porque sospechaba que ellos estarían ya bajo el influjo de la esfera y que sería imposible disuadirles para destruirla.
No confiaban en las palabras de Ortha y sospechaban que en realidad quería la esfera para sí mismo pero a Samuel le pareció ver algo de verdad en sus palabras y era cierto que la esfera tenía algún tipo de efecto cautivador así que accedió a ayudar a Ortha a destruir la esfera pero ellos estarían delante.
Ortha les explicó que destruirla no era tan sencillo como romperla, antes habría que realizar una serie de rituales para asegurarse de que el mal encerrado en la esfera no escapaba a otro lugar, así que quedaron en encontrarse de nuevo al día siguiente en el piso franco para realizar el ritual. Hasta entonces ellos guardarían la esfera.

Se reunieron al día siguiente como estaba previsto, y se prepararon para hacer el ritual en la habitación de Samuel. Ortha había traído consigo un saco que vació en el suelo, estaba lleno de piedras de diferentes tamaños que a simple vista parecían comunes pero al observarlas con detenimiento podían verse extraños símbolos y runas dibujados toscamente sobre ellas. Los tres quisieron estar presentes durante el ritual, ya fuese por curiosidad (como era el caso de Elisa) o por desconfianza.
Ortha colocó las piedras formando un círculo en el suelo, y con una tiza rojiza dibujo varias formas geométricas concéntricas en el interior del círculo de piedras. A petición de Ortha Samuel depositó la esfera de cristal en medio del círculo y entonces guardaron silencio mientras Ortha se concentraba para comenzar.

Elisa que había sido curiosa por naturaleza no pudo evitar observar la esfera y pronto se vio atrapada bajo su influjo hipnótico. Antes de que nadie pudiese reaccionar Elisa saltó en medio del círculo de piedras, agarró la esfera y escapó de la habitación escurriéndose de las manos de sus compañeros y encerrándose en su propia habitación bajo llave. Estaba encerrada puesto que la única ventana de la habitación tenía unos sólidos barrotes de seguridad y sus compañeros no se moverían de la puerta.
Fuera en el pasillo Ortha les explicaba que la Daquir estaba siendo controlada por la esfera en un intento de salvarse a sí misma y que debían actuar rápido antes de que Elisa hiciese daño a alguien o se lo hiciese a sí misma. Oserrim decidió tirar la puerta abajo pero antes de que llegase a embestir a la puerta esta se abrió de golpe y Elisa se deslizó entre sus piernas, corrió por el pasillo a toda velocidad y salió a la calle dejándolos atrás. Oserrim y Samuel salien en su persecución mientras que Ortha, demasiado viejo para perseguirles el ritmo se quedó esperando en el piso.
Samuel era casi tán rápido como la daquir pero no se podía decir lo mismo de su aguante y no tardó en quedarse atrás para recuperar el aliento. Oserrim no era muy rápido, pero era infatigable. Corrió tras la daquir manteniendo el ritmo hasta que finalmente la perdió de vista en la plaza del mercado.
Elisa se dirigía en dirección a las puertas de la ciudad así que Oserrim mantuvo esa dirección con la esperanza de que la guardia de la puerta hubiera conseguido detenerla. No fue así, al parecer la daquie había pillado a la guardia por sorpresa y había atravesado las puertas sin demasiada dificultad, pero al menos pudieron decirle en qué dirección había huido. Oserrim sabía que Elisa no aguantaría mucho tiempo ese ritmo y efectivamente no tardó en alcanzarla. La daquir estaba exhausta y había decidido ocultarse entre unos matorrales esperando que sus perseguidores pasasen de largo, pero no fue así. Oserrim la vio y antes de que pudiera escapar la placó dejándola inmovilizada. Le arrebató la esfera y cometió el error de mirarla fijamente. Al momento el krumell también quedó hipnotizado.

Cuando Samuel llegó hasta ellos guiado por los guardias de la puerta los encontró de vuelta hacia la ciudad. Ambos le dijeron a Samuel que la esfera no debía ser destruida que era muy importante y que no dejarían que Ortha la consiguiese. Samuel comprendió que ambos estaban afectados por la influencia de la esfera y decidió mentirles. Les contó que el tampoco tenía intenciones de destruirla, que escondería la esfera y le diría a Ortha que habían conseguido escapar con ella, así el anciano les dejaría en paz. Tanto Elisa como Oserrim se creyeron las palabras de Samuel y le entregaron la esfera. Quedaron en encontrarse unas horas después cuando Samuel se hubiese librado de Ortha.

Samuel corrió hacia el piso, no sabía cuánto tiempo requería el ritual ni si sus compañeros se habían creído completamente su mentira. Cuando llegó le explicó a Ortha lo sucedido y llegaron a un acuerdo. Ortha realizaría el ritual en solitaria para evitar que sucediese algo parecido y para que mientras tanto Samuel pudiese vigilar la entrada al piso y retener a sus compañeros si llegaban antes de que el ritual se completase. Por suerte el ritual se completó antes de que Oserrim y Elisa volviesen. Ortha devolvió a Samuel la esfera de cristal que ahora no era más que una esfera inerte de cristal común y tras darle las gracias se despidió de Samuel y abandonó la ciudad. Cuando Elisa y Oserrim llegaron al piso el efecto de la esfera había desaparecido y habían recuperado por completo sus facultades. Samuel les explicó entonces lo sucedido y con esto cerraron un nuevo capítulo de sus aventuras.

Algunos días después Brad se recuperó por completo y pudo volver al piso con su hermana Ángela y los cinco fueron convocados por Lucas en “La Copa de Plata”. Lucas les explicó que aquella noche abandonaría la ciudad por un asunto de gran importancia y que permanecería fuera durante tiempo indefinido. Podían considerar su ausencia como unas pequeñas vacaciones puesto que no recibirían nuevos trabajos hasta su retorno a la ciudad.

Los cinco aprovecharon bien estos días libres para conocer un lado más ocioso de la ciudad; Oserrim, Elisa y Ángela aprovecharon para correrse algunas juergas e invertir algunas de sus ganancias en unas buenas borracheras por las mejores tabernas de la ciudad. Brad había decidido invertir sus ganancias en cultura así que tras adquirió algunos libros y documentos sobre la burocracia del reino y los estudió. Samuel aprovechó para perfeccionar su técnica con su recientemente adquirido laúd hasta que un día llegó al piso un paquete a su nombre. El paquete venía desde el Territorio Libre de El Paso y cuando lo abrió se encontró en su interior un antiguo tomo forrado en piel titulado “Fundamentos del Fuego elemental” y una carta en la que Ortha le agradecía su ayuda y le ofrecía el libro como obsequio. Además venía incluida su dirección en El Paso para que si algún día pasaba por allí le hiciese una visita.

17 may 2011

2.4 – Los turbantes rojos.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo




Los cuatro se encontraban en el piso franco cuando llegó uno de los mensajeros de Lucas con la noticia: Cuervo había muerto. Había aparecido degollado en un callejón y se sospechaba que había sido obra de los sicarios de Lord Borlian. No tuvieron apenas tiempo para investigar más sobre este suceso puesto que al día siguiente fueron convocados para una nueva misión.
En “La copa de plata” Lucas les explicó que para esta misión se reencontrarían con su antiguo compañero Oserrim el krumell al que apenas habían visto desde que fue asignado al grupo de escolta. Y de eso trataba precisamente la misión, una misión de escolta. Debían dirigirse a un pequeño pueblo perdido en la montaña llamado Ériban donde recogerían a dos personas, un humano y un krumell que debían escoltar de vuelta a la ciudad sin que sufriesen daños. Por el camino pasarían por una aldea donde les esperaba Oserrim. Necesitarían de la ayuda del krumell y su experiencia en combate puesto que se esperaba un posible ataque. Lucas había contratado para la misión de nuevo a Héctor el cochero con el que ya habían entablado cierta amistad. Así que después de prepararse para el viaje y reunirse con Héctor partieron en carro a encontrarse con Oserrim.

Dentro del grupo habían surgido algunas sospechas sobre la organización, primero estaba el asunto de las desapariciones del distrito gremial y ahora la muerte de Cuervo. Además tenían la sensación de que les mandaban a estas misiones solo para mantenerles alejados de la ciudad. Elisa les recordó lo mucho que la organización había hecho por ellos y que le debían fidelidad así que más les valía dejar de pensar de esa forma.

Un par de días después llegaron a la aldea de Vilena donde se reencontraron con Oserrim y juntos prosiguieron la marcha hacia Ériban. Oserrim aprovechó para ponerse al día de los últimos acontecimientos ocurridos en la ciudad y también les contó algunas anécdotas de su trabajo dentro del grupo de escolta (que en su opinión era aburrido y agotador). Para llegar a Ériban tomaron la ruta más larga, rodeando la montaña por los sinuosos caminos de la ladera. Lucas había programado esta ruta porque era la más segura para evitar emboscadas y ciertamente alcanzaron la aldea de Ériban algunos días después sin sufrir ningún contratiempo.

En Ériban recogieron a aquellos que debían escoltar y su abultado equipaje que incluía múltiples maletas y un arcón de madera grande y pesado. Brad reconoció en ellos el acento de Ormania, un lejano país del cual se decía que disponían de la tecnología más avanzada, pero ambos se negaron a revelar información personal y se pasaron la mayor parte del tiempo en silencio, leyendo y tomando notas en sus libretas.

Era media tarde y se encontraba atravesando uno de los muchos bosquecillos que había a lo largo del camino de la ladera cuando una flecha de plumas rojas se clavó en el carro a unos palmos de la cabeza de Héctor, el ataque había venido de entre los arboles pero no podían ver nada así que Héctor puso a los caballos al galope a riesgo de volcar el carro en aquel camino pedregoso. Brad salió a cubrir a Héctor con un escudo cuando de pura casualidad logró ver al atacante moviéndose por las ramas altas de árbol en árbol tratando de obtener un tiro claro contra el carro. Brad indicó la posición del tirador a Samuel que cargó una flecha y apuntó esperando el momento. El tirador debió verse en peligro porque perdió la concentración y en uno de sus saltos fue a dar de bruces contra el tronco de un árbol y se precipitó hacia el suelo aturdido. Samuel soltó su flecha y alcanzó el objetivo en el aire dejándolo bien clavado contra el árbol. Hasta que no salieron del bosque no disminuyeron la marcha por si hubiese más atacantes. El tirador tenía el rostro cubierto con un turbante rojo, una prenda poco común por aquellas tierras y aquello les resultaba algo desconcertante.

No se sintieron seguros hasta que tres días después alcanzaron la carretera principal, pero lo cierto era que no lo estaban. Por delante de ellos a los lados del camino había un carro y varias cajas de madera amontonadas. Sobre el carro había alguien vestido con una túnica y un turbante rojo que le cubría todo el rostro, estaba aparentemente desarmado.
Esperaban una emboscada, probablemente había más personas ocultas detrás del carro o las cajas y esperaría a que el carro se acercase para echárseles encima. Los márgenes del camino eran demasiado abruptos para rodearles y dar media vuelta para tomar una ruta secundaria hacia la ciudad les llevaría varios días así que optaron por enfrentarse a ellos. Prepararon y ocultaron sus armas y avanzaron hacia la trampa con la intención de darle la vuelta a la tortilla y en cuanto estuvieron a unos 20 metros el que estaba sentado en el carro se ocultó tras él de un salto, acto seguido apareció desde su escondite una extraña tabla de madera ornamentada del tamaño de un hombre. Antes de que pudiesen averiguar de qué se trataba un arquero apareció de detrás de la tabla y descargó una potente flecha que impactó de lleno en el pecho de Brad que trataba de proteger a Héctor olvidándose de protegerse a sí mismo. El arquero volvió a ocultarse tras la tabla protegiéndole así de las flechas de Elisa. Cuando estaban a menos de 10 metros una cuerda llena de cuchillas surgió de debajo de la tierra al tensarse entre el carro y las cajas convirtiéndose en una terrible barrera que destrozaría las patas delanteras de los caballos. Hector y Ángela tiraron de las riendas y lograron frenar a los caballos a medio metro de las cuchillas pero ahora estaban parados justo donde el enemigo les quería.

Héctor se refugió dentro con los dos escoltados y el resto tomó posiciones para el combate. Elisa y Ángela aprovecharon la posición elevada de la silla del cochero para disparar desde allí. Samuel abandonó el carro por detrás para flanquearles por sorpresa. Oserrim saltó desde el frontal para plantar cara a cualquier enemigo que fuese lo suficientemente estúpido o atrevido como para atacar el carro por el frente y Brad, bueno, Brad intentaba no desmayarse a causa de la herida.

Con las primeras flechas y virotes Elisa y Ángela dejaron fuera de combate al arquero que disparaba desde detrás del tablón. Cuando la ballesta de Ángela se quedó sin munición la tiró a un lado y saltó al frente junto a Oserrim. El enemigo había tratado de flanquearles desde las cajas pero se encontraron con Samuel que había tenido una idea similar y que además de derribar a uno de ellos de un flechazo delató la posición del resto gracias a lo cual Ángela pudo acudir en su ayuda y sorprenderles por la espalda. En menos de un minuto todos los asaltantes estaban muertos, todos excepto uno que parecía suplicar clemencia. Hablaba un idioma desconocido y en cualquier caso Oserrim no tenía intenciones de ser clemente y descargó sus puños una y otra vez contra él. Samuel se acercó para tratar de averiguar algo más sobre la identidad de los atacantes pero cuando este vio una oportunidad trató de apuñalar al elfo y Oserrim lo derribó de un espadazo matándolo en el acto.

Salieron de allí a toda prisa puesto que no tardaría en pasar una patrulla de caminos y preferían no tener que responder a las muchas preguntas que harían. Antes de irse habían podido registrar algunos de los cuerpos, eran de tez morena y sus rasgos faciales revelaban que provenían de fuera del reino. Sus armas también eran diferentes (Samuel decidió conservar uno de sus arcos mucho más largos que los arcos que él conocía) y llevaban a cuello un medallón plateado con un extraño símbolo desconocido para ellos.

No volvieron a pararse hasta que no alcanzaron la ciudad. No solo por la seguridad de los Ormanos a los que escoltaban sino también por la herida de Brad que había sido pobremente atendida por Samuel y necesitaba el tratamiento de un médico competente. Una vez en la ciudad Brad y Ángela dejaron el grupo y se dirigieron a la clínica recomendada por Lucas y el resto siguió hasta la entrada del distrito Noble donde dejaron a los dos Ormanos dando así por completada la misión.

Se encontraron con Lucas y después de ponerle al tanto de lo sucedido durante la misión cobraron y se fueron a descansar al piso franco y a esperar noticias de los hermanos Mizo. Oserrim se acomodó de nuevo en su habitación, después de aquel trabajo Lucas lo había sacado del grupo de escolta y volvía a estar en casa.
Ángela apareció para recoger algunas cosas de su cuarto, la herida de Brad era peor de lo que pensaban y desde pequeño su hermano había tenido problemas para cicatrizar heridas así que durante los días que tardase en recuperarse ella estaría a su lado en la clínica.

Esta había sido la misión más peligrosa a la que se habían enfrentado, casi pierden a Brad. Los atacantes habían resultado ser muy hábiles, y aunque Lucas no quiso revelarles mucha información sobre ellos si les dijo que se trataba de un antiguo enemigo de “La sombra de la corona” a los que habían apodado “Turbantes rojos” (resulta evidente el porqué) por lo que era bastante probable que tuviesen que enfrentarse a ellos de nuevo. Aquella noche se concienciaron de los peligros que habían asumido al formar parte de la organización y de que aquello no iba a ser ni mucho menos un camino de rosas.

15 may 2011

2.3 – Los buenos samaritanos.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo



Como de costumbre los cuatro se reunieron con Lucas en “La copa de plata” (Oserrim seguía fuera de la ciudad), Lucas les habló de su nueva misión para la cual debían abandonar la ciudad también. Tenían que llevar un paquete hasta las puertas de la ciudad de Puertoraso, por suerte no era necesario que entrasen puesto que el servicio de mensajería de la propia ciudad se haría cargo de hacerlo llegar a su destino. Al examinar el paquete los hermanos Mizo descubrieron que su destinatario era Lord Borlian lo cual les desconcertó bastante.
Para la misión Lucas puso a su disposición un carruaje y a un cochero llamado Héctor.

Partieron sin demora hacia Puertoraso y por el camino Ángela se vio tentada a abrir el paquete pero Lucas les había prohibido mirar el contenido y sus compañeros le impidieron hacerlo.
Eran 5 días de viaje en carro hasta Puertorraso a través de la gran carretera principal, se trataba de un camino muy transitado lleno de viajeros y diversos mercaderes, pero entre toda esa gente un anciano a pié llamó la atención del elfo Samuel. El anciano chamán de su tribu le había enseñado a sentir las corrientes de energía etérea (también llamada esencia) que circulaban por todo ser vivo y por el mundo que nos rodea, y el aura de aquel anciano emanaba una gran cantidad de energía que Samuel podía sentir desde el carruaje. Samuel propuso invitar al anciano a subir al carro para saber más sobre el pero sus compañeros le indicaron que era una mala idea llevar a un desconocido a la misión así que el elfo tuvo que resignarse.

Al tercer día llegaron a la aldea de Abethepa, un poblado atravesado por la carretera principal que se había nutrido de ella creciendo hasta convertirse en una pequeña ciudadela ajetreada. Pararían allí a descansar unas horas puesto que Héctor tenía familia allí y algunos asuntos que atender con ellos. El grupo aprovechó para estirar un rato las piernas y curiosear un poco por aquel lugar. Sus armas y aspecto no tardaron en llamar la atención de un muchacho que andaba por allí, el chaval venía de una aldea del bosque no muy lejos de allí y buscaba desesperadamente a un grupo de mercenarios que ayudase a su pueblo contra un ogro que llevaba varias noches atormentándolos y el pueblo había reunido una buena cantidad de dinero como pago.

Tras debatirlo decidieron dirigirse al pueblo, contaban con algunos días de margen en su misión y el pago que ofrecían era bastante suculento, además por lo que el chico les había contado parecían bastante desesperados. Los ogros son criaturas muy peligrosas pero confiaban en sus habilidades así que tras avisar a Héctor de sus planes se dirigieron al pueblo guiados por el muchacho.

Llegaron al atardecer. Aquel el pueblo desprendía una atmósfera lúgubre. Una de las casas estaba parcialmente destrozada y otras parecían haber sufrido daños recientes. El muchacho los condujo hasta la casa del alcalde que les explicó la situación con más detalle: Hacía algunos años que un ogro se habían establecido en unas cuevas dentro del bosque y a lo largo de ese tiempo apenas había perturbado a la aldea aunque sí es cierto que varios viajeros habían desaparecido en el bosque y algunos animales de las granjas habían desaparecido por la noche. Pero en las últimas noches se había vuelto más agresivo y había comenzado a atacar a los aldeanos en sus propias casas, dos personas habían muerto, cinco estaban heridas y dos jóvenes habían sido secuestrados la última noche, entre ellos la hija del propio alcalde. Puesto que había atacado la aldea durante 5 noches seguidas se esperaba un nuevo ataque aquella noche así que se pusieron manos a la obra. Brad puso a un grupo de ciudadanos a cavar y a otros a tallar estacas de madera, su idea era preparar un foso trampa para el ogro. Samuel y Elisa se subieron a los tejados con mayor visibilidad listos para detectar la llegada del ogro y emboscarle. Ángela se encargaría de hacer de cebo y conducir al ogro hasta la trampa.

Estaba anocheciendo cuando Elisa se percató de que en la lejanía las copas de los arboles se mecían progresivamente acercándose a la aldea. Parecía que el ogro se había adelantado. Taparon el foso como pudieron y se prepararon para recibir a la criatura. El ogro apareció entre los arboles avanzando con brusquedad, era enorme de casi tres metros de altura. En cuanto Elisa tuvo su cabeza a tiro descargó una flecha sobre ella. Impactó brutalmente en el ojo del ogro haciéndole gritar y aullar de dolor tras lo que retrocedió y se adentró de nuevo en el bosque huyendo a gran velocidad embistiendo con los arboles que se interponían en su camino. Ángela y Brad salieron en su persecución bosque a través ayudándose de la luz de una antorcha pero no tardaron en perderle de vista, por suerte el rastro del ogro era visible incluso de noche así que pudieron seguirlo. Elisa se quedó en su puesto vigilando la aldea y Samuel se internó también en el bosque, no le costó mucho encontrar a los hermanos gracias a la antorcha que llevaban y juntos siguieron el rastro del ogro hasta una cueva en una pared natural rocosa que debía de ser su guarida.

Se adentraron en la cueva con cautela y encontraron un pequeño rastro de sangre que confirmaba que el ogro estaba dentro. Había heces de ogro amontonadas por todas partes y el olor era nauseabundo. Siguieron el rastro de sangre por la cueva que se bifurcaba en varias ocasiones y finalmente escucharon la respiración de la criatura. Lo encontraron tumbado en lo que debía de ser su lecho, estaba fuera de combate a causa del veneno paralizante que Elisa había untado en sus flechas. Intentaron comunicarse con él pero la conmoción y la pérdida de sangre hacían difícil su comprensión aunque si descubrieron que la hija del alcalde seguía viva en algún lugar de la cueva, el otro muchacho no había tenido tanta suerte. Tras esto le dieron una muerte rápida y quemaron su cuerpo.

Brad decidió abandonar la cueva para evitar exponerse demasiado a un ambiente tan insalubre y fétido mientras Samuel y Ángela exploraban juntos el lugar en busca de la muchacha. Ciertamente no se esperaban lo que encontraron en una de las cámaras de la cueva, el ogro había amontonado un pequeño tesoro sustraído probablemente de los viajeros que habían desaparecido en el bosque. La mayor parte del “tesoro” eras trastos inútiles y cubiertos de mugre aunque un pequeño cofre cerrado con llave y una daga grabada de runas llamaron la atención de Samuel (además de un buen puñado de monedas con las que se llenó los bolsillos). Continuaron explorando hasta que se percataron de un nuevo olor más pútrido e intenso que flotaba en el aire, siguieron su origen y llegaron a lo que debía de ser la cocina. Una marmita humeaba en el centro y en su interior podían distinguirse algunos restos humanos, desde allí pudieron escuchar los sollozos de la muchacha que les condujeron hasta una fosa natural excavada en la roca, en el fondo estaba la muchacha demasiado conmocionada para hablar. El ogro le había roto brazos y piernas para evitar que escapase fuera del foso y su estado era deplorable. Samuel se deslizó hasta abajo con la ayuda de una cuerda y juntos sacaron a la muchacha de allí. Abandonaron aquel lugar pestilente y se reunieron con Brad, y juntos volvieron a la aldea.

Fueron recibidos como héroes y el alcalde se mostró profundamente agradecido por haber rescatado a su hija. Además rechazaron la mitad del pago puesto que la aldea parecía estar pasando económicamente por un mal momento. Ahora se pudieron permitir examinar mejor los objetos que habían sustraído del tesoro del ogro. La daga demostró ser indudablemente mágica, al ser empuñada por el elfo esta se iluminó levemente y los movimientos de esta eran gráciles y precisos como si se moviese por propia voluntad. Tuvieron que romper la cerradura del cofre para revelar su contenido, una pequeña esfera de cristal con sinuosas luces y formas que bailaban en su interior. Aquellos que la miraron fijamente quedaron absortos por su belleza hipnótica hasta un punto sospechosamente sobrenatural por lo que decidieron que sería mejor mantenerla encerrada en su cofre.

A la mañana siguiente abandonaron la aldea y reanudaron su viaje hacia Puertoraso que fue sorprendentemente tranquilo. Cuando llegaron dejaron el misterioso paquete a buen recaudo en la puerta de la ciudad listo para ser entregado por los mensajeros oficiales y dieron media vuelta de nuevo hacia la ciudad de Cordala.

Pararon de nuevo en Abethepa donde Samuel reconoció al anciano que había visto en el camino algunos días antes. Aprovechó la ocasión para acercarse a hablar con él y saciar su curiosidad. Al acercarse a él pudo sentir de nuevo la fuerte energía que emanaba y esto aumentó su curiosidad así que se presentó al anciano (el cual se llamaba Orhta) y tras charlar un poco con él le preguntó sin muchos rodeos sobre sus conocimientos sobre magia (la cual os recuerdo estaba prohibida en todo el reino bajo pena de muerte) el anciano se mostró bastante enigmático sin llegar a admitir que supiese algo sobre magia pero tampoco negarlo así que Samuel decidió ser más directo y le mostró la daga mágica para saber que le podía decir sobre ella. Orhta le explicó que se trataba de un arma encantada que se sintonizaba con el portador aumentando su destreza con la misma. Samuel satisfecho con la respuesta le mostró ahora la extraña esfera contenida en el cofre pero el anciano quedó absorto bajo la influencia de la esfera hasta que Samuel cerró el cofre. El anciano dejó de mostrarse agradable y le dijo que aquello era un peligroso artefacto y que debía deshacerse de él. Cuando Samuel quiso saber más el anciano se excusó y se fue de allí visiblemente molesto. Samuel no pudo indagar más porque debían continuar su travesía hasta la capital.

Llegaron tres días después fatigados por el viaje, pero antes de descansar se encontraron con Lucas para informar sobre el éxito del trabajo y cobrar el pago. Ángela no pudo resistirse más y preguntó a Lucas sobre el contenido del paquete, Lucas lo reveló de buena gana puesto que no abrir el paquete era una prueba de confianza que les había puesto y habían cumplido. Les explicó que contenía la cabeza embalsamada de Bildur, el sicario de Lord Borlian junto a una nota advirtiéndole que cualquier hombre de Borlian que entrase en territorio de la organización acabaría igual. Ambos hermanos se mostraron satisfechos y tras un trabajo bien hecho los cuatro se dirigieron al piso franco a disfrutar de un merecido descanso, no todos los días consigue uno matar a un ogro y salir indemne.

11 may 2011

2.2 – El cazador cazado.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo




Llevaban días huyendo, estaban agotados y hambrientos y apenas les quedaba dinero.

Brad y Ángela eran dos jóvenes hermanos. Pertenecían a una familia de clase media de la ciudad de Puertoraso que se dedicaba al comercio marítimo, la familia Mizo, que incluso poseía su propio barco en el cual vivían junto a sus padres y su hermano pequeño.
Ángela había cuidado de su hermano menor Brad desde bien pequeña. Este se había pasado la mayor parte de su infancia en la cama debido a una enfermedad de la que no se recuperó totalmente hasta la adolescencia. Es quizás por esto por lo que Ángela había asumido el rol de hijo varón en la familia y se había dedicado a ayudar a su padre en la tareas del barco junto a otros marineros desarrollando unos modales rudos que unidos a su aspecto descuidado hacían que fuese fácil confundirla con un muchacho. Brad por su parte se dedicó a cultivar la mente y su padre le puso a cargo de las cuentas del negocio. Juntos llevaban una vida sencilla y tranquila en la ciudad de Puertoraso hasta el fatídico día en que se cruzaron en el camino de Lord Borlian. Borlian era un poderoso noble que dirigía una red de contrabando marítimo desde su mansión en Puertoraso.
Puertoraso era la ciudad portuaria más grande del reino de Cordalena, centenares de barcos entraban y salían de sus puertos a lo largo del día y entre todos esos barcos Borlian escogió el de la familia Mizo. Borlian necesitaba ampliar su flota de contrabandistas y pretendía contratar a la familia Mizo y su barco. El padre se negó a trabajar para unos criminales y los echó de su barco a patadas. Esa misma noche los sicarios de Borlian atascaron todas las puertas del barco y le prendieron fuego con la familia Mizo en el interior para dar un mensaje a aquellos que se oponían a Borlian, todos murieron. Brad y Ángela se encontraban aquella noche cerrando un negocio no muy lejos de allí, cuando llegaron y vieron lo ocurrido, su familia muerta y todas sus posesiones perdidas, solo pudieron pensar en una cosa: “Venganza”.
Aquella misma noche se dirigieron a la mansión de Borlian armados con un barrilete de aceite para lámparas y una antorcha. Mientras Brad distraía a los sicarios de Borlian Angela derramó el aceite por toda la fachada y le prendió fuego, tras esto ambos se dieron a la huida.
Al día siguiente supieron que el incendio fue sofocado sin que hubiese heridos y que Bordian había enviado a tres de sus sicarios a darles caza así que huyeron de la ciudad dejando a un lado sus deseos de venganza.

Durante más de una semana habían huido de sus perseguidores, camino tras camino, poblado tras poblado. En un par de ocasiones habían estado a punto de darles caza pero hasta ahora habían conseguido evitarles. Sus pasos les habían llevado hasta la carretera principal hacia la capital, era un camino bastante transitado y con suerte lograrían pasar desapercibidos entre viajeros y mercaderes. En la ciudad de Cordala vivía su tío, un humilde zapatero del barrio bajo al que no veían desde hacía años. Con un poco de suerte él les darían cobijo hasta que las cosas se calmasen.

Finalmente llegaron a la ciudad de Cordala y lo mejor de todo es que no había rastro de sus perseguidores, con suerte habrían conseguido despistarlos. Se perdieron un par de veces por los barrios bajos, y gracias a sus ropas sucias y estropeadas a causa del viaje no llamaron la atención de los rateros de la zona. Cuando encontraron la zapatería de su tío este les recibió con un abrazo pero su actitud cambió cuando le pusieron al tanto de lo sucedido. Su tío les explicó que era peligroso para él y su familia darles cobijo en su casa y que tenía miedo de hacer enfadar a Lord Borlian, pero les proporcionaría otro tipo de ayuda. Los envió a una taberna llamada “La copa de plata” no muy lejos de allí donde debían encontrarse Lucas, un conocido que le debía un favor, y así hicieron.

En la taberna se encontraron con Lucas y de nuevo contaron su trágica historia, Lucas les escucho sin interrumpir y una vez terminaron les dijo que habían acudido a la persona correcta. Lucas les dio la dirección de un piso del barrio bajo, allí podrían alojarse y estarían seguros. Tras agradecer la ayuda los dos hermanos se dirigieron al susodicho piso, allí fue donde conocieron a los demás inquilinos; Elisa la daquir y Samuel el elfo. (Oserrim también se alojaba en aquel piso pero en aquellos momentos se encontraba en una misión de escolta fuera de la ciudad) Tras unas breves presentaciones los dos hermanos se dirigieron a una habitación compartida que les había sido asignada y durmieron profundamente. Ángela se aseguró de atrancar antes la puerta, los elfos le daban mala espina, los consideraba criaturas mágicas y ella sentía cierta aversión hacia la magia desde aquella vez en que el barco quedó atrapado en medio de una extraña tormenta sobrenatural y casi no lo cuenta.

Al día siguiente a petición de Lucas a través de un mensajero se reunieron todos con él en “La copa de plata”, entonces Lucas les explicó a los hermanos en qué consistía la sociedad de “La sombra de la corona”, después les habló sobre Lord Borlian, les explicó que ya habían tenido problemas antes organización criminal y que se trataba de un enemigo de la sociedad que habían fundado. Luego les contó que estaban captando miembros y que ellos dos eran candidatos idóneos, además de las ventajas evidentes también podrían llevar a cabo su venganza contando con el apoyo de un poderoso aliado. Ambos hermanos aceptaron unirse a ellos, pero antes debían realizar un trabajo para evaluar sus capacidades.

El trabajo era sencillo, una taberna del barrio bajo estaba robando a sus clientes aprovechando su borrachera, y la cantidad de afectados era bastante elevada. Debían presentarse allí y darles una lección a los responsables. Samuel y Elisa les acompañaron en la misión, a partir de ahora serían compañeros y debían aprender a trabajar juntos. La taberna resultó ser un pozo infecto de mugre y mala cerveza, el tabernero era un tipo gordo y repulsivo y además había dos corpulentos matones que se encargaban de mantener el orden y probablemente desvalijar a los borrachos uno dentro y otro fuera del local. Esperaron el momento preciso para atacar, Samuel fingió emborracharse en una esquina mientras el resto bebía en la mesa a espera de la señal y cuando el matón de dentro empezó a registrar a uno de los borrachos Samuel se encaró con él, momento en que Ángela aprovechó para atacarle por la espalda. En pocos minutos ambos matones y el tabernero estaban fuera de combate. Elisa se hizo con la recaudación del día y abandonaron el lugar dejando a la clientela enredada en una autentica pelea de taberna.

Cuando se reunieron con Lucas este tenía nuevas noticias. Los tres sicarios de Lord Borlian habían llegado a la ciudad esa misma tarde y estaban buscando a los hermanos por todo el distrito bajo. No tendrían una mejor oportunidad para darle una lección a Borlian, había movido a sus sicarios fuera de su territorio y ahora debían mandarle un mensaje claro: “Cordala es nuestro territorio”. Lucas les habló sobre los tres sicarios, eran peligrosos criminales y la organización estaba interesada en sus cabezas aunque a uno de ellos lo querían vivo. Lucas les dio también información sobre donde podían localizarlos, ahora la presa se convertiría en el cazador.

Los cuatro juntos trazaron un plan para atraparlos, Elisa acudiría a la posada donde se alojaban para comerciar con la información sobre los dos hermanos conduciéndoles en realidad a una emboscada en un callejón. Allí esperarían el resto ocultos entre cajas de basura listos para reducir a los sicarios gracias a una toxina paralizante proporcionada por Lucas para la misión. La primera parte del plan salió bien pero los hombres de Borlian enviaron a un batidor para reconocer el terreno antes. Elisa que acechaba cerca de la puerta de la posada pudo seguirlo, se trataba de Bildur el tipo al que tenían que capturar vivo así que debía aprovechar la oportunidad. Cuando Bildur se adentró en un callejón vacío Elisa preparó una de sus flechas con toxina paralizante y le disparó por la espalda, la herida no fue grave y el veneno actuó al instante impidiendo a Bildur actuar. Los dos hermanos se encargaron de llevar a Bildur a un sitio seguro mientras que Elisa volvía a la posada a vigilar a los otros dos sicarios. Elisa esperó durante un par de horas hasta que finalmente los sicarios salieron por la puerta, esta vez el plan no salió nada bien, reconocieron a Elisa y fueron directos hacia ella y antes de que Elisa pudiese reaccionar la habían agarrado. La llevaron a un callejón cercano y comenzaron a interrogarla preguntándole por su compañero a base de golpes y bofetadas, ella se negó a hablar y los golpes se volvieron cada vez más fuertes hasta que ya no pudo soportar más y quedó inconsciente.

Recuperó la consciencia varias horas después, debían haberla confundido con un mendigo durmiendo porque nadie le había robado estando inconsciente (cosa rara en el distrito bajo). Corrió a reunirse con el resto y fueron a interceptar a los hombres de Borlian en la posada pero ya era demasiado tarde, los sicarios se habían asustado y habían huido de la posada con prisas, probablemente incluso de la ciudad.

Tenían que actuar rápido, si los hombres de Borlian se alejaban demasiado resultarían imposible atraparlos. Elisa se dirigió a las afueras, alquiló el primer caballo que vio y salió a toda velocidad por la carretera principal a Puertoraso. En unas horas los alcanzó, avanzaban sin prisas seguros de que ya no corrían ningún peligro, estaban equivocados. Elisa cargó una de sus flechas y se tomó su tiempo para apuntar, fue un disparo certero en la cabeza, antes de que el otro se diese cuenta de que su compañero estaba muerto otra flecha le había alcanzado. Elisa ocultó sus cuerpos a un lado del camino y soltó a los caballos, en un par de horas ya estaba de vuelta con sus compañeros, la misión había sido un éxito.

Tras eliminar a los hombres de Borlian los hermanos Brad y Ángela se ganaron su puesto en la organización. Fueron nombrados con los nombres en clave “Camaleón” y “Mantis” y se establecieron pro completo en el piso franco junto a Samuel, Elisa y Oserrim (al que aún no habían conocido). Durante las siguientes semanas realizaron algunos trabajos por todo el distrito bajo perfeccionando sus habilidades preparándose para el día en que al fin completarían su venganza.
Durante aquellos días también se extendió un inquietante rumor, varias personas habían desaparecido en el distrito gremial sin dejar rastro. Curiosamente la organización no parecía interesada en estos sucesos. No tardaron en descubrir gracias a “Cuervo” que la organización había rechazado varios trabajos relacionados con las desapariciones escudándose en que se trata de un trabajo para la guardia de la ciudad. Después de que se mostrasen interesados en estos sucesos el propio Lucas en persona les prohibió explícitamente que se mezclasen con el asunto de las desapariciones. Todo aquello era muy sospechoso.