25 may 2011

2.6 – Desapariciones en la sombra

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo




Llevaban una semana sin saber de Lucas hasta que finalmente recibieron un mensaje suyo. Lucas les explicaba que por diferentes motivos la organización había decidido reubicarle en otro lugar por lo que ya no se volverían a encontrar con él en Cordala, en su lugar recibirían las instrucciones para futuras misiones por correo y tras esto se despedía de ellos. Era una carta bastante sospechosa y los ojos entrenados de Brad no tardaron en descubrir la falsificación. Alguien había intentado imitar la letra y firma de Lucas sin mucho éxito.

Tras debatirlo decidieron investigar al asunto puesto que Lucas podría estar en peligro y comenzaron por “La Copa de Plata” que era el último lugar donde le habían visto. Allí preguntaron al tabernero, su nombre era Orel y a pesar de que siempre había estado allí en la barra durante sus reuniones con Lucas nunca habían intercambiado más de un par de palabras con él. Tras sonsacarle un poco supieron que Lucas tenía planeado encontrarse con Héctor que sería su cochero durante el viaje que le había llevado a abandonar la ciudad. Con esta nueva información se dirigieron a las afueras de la ciudad donde Héctor tenía su hogar y negocio.

Cuando llegaron se encontraron con que no había nadie en casa pero gracias a una verdulera que tenía su negocio enfrente supieron que Héctor llevaba una semana desaparecido y que su mujer no tardaría en volver a casa. Con esta información tramaron un plan para hacerse pasar por investigadores detrás de la desaparición de Héctor y así conseguir la colaboración de su mujer.

Finalmente la mujer llegó a casa, era una mujer bastante rolliza y de modales rudos a la que no fue fácil engañar. La mujer parecía verdaderamente preocupada, pero más por la idea de perder los ingresos de Héctor que de perder a su marido y cuando le contaron que lo estaban buscando les dio acceso a la oficina de Héctor para que buscasen en sus archivos cualquier cosa que les pudiera servir en la investigación.

Héctor era un tipo bastante ordenado que había guardado registros de todos sus trabajos y no les fue difícil encontrar su último trabajo registrado que coincidía con la partida de Lucas. El destino del viaje era bastante particular, se trataba de la fortaleza de Uterhawl, una antigua fortaleza en las montañas, años atrás abandonada y ahora convertida en unas ruinas recuerdos de un reino construido sobre los pilares de la guerra. Ahora ya sabían adonde se había dirigido Lucas antes de desaparecer aunque no tenían la más remota idea de porqué así que tras debatirlo todos estuvieron de acuerdo en ir hasta las ruinas de Uterhawl a investigar.

Partieron a la mañana siguiente. Contrataron al único cochero que pudieron encontrar con tán poco tiempo dispuesto a adentrarse en aquellas montañas las cuales se rumoreaba que estaban llenas de peligrosos animales salvajes y tuvieron que pagarle bien. Durante el viaje formularon varias teorías sobre lo que podría haber sucedido pero ninguna tenía una base solida así que decidieron no sacar conclusiones hasta obtener más pruebas.

Unas días después llegaron al pié de la fortaleza. En sus tiempos debió ser una fortaleza imponente pero ahora gran parte del edificio estaba derruido y solo un par de torreones se habían mantenido indemnes al paso del tiempo. Puesto que estaba anocheciendo decidieron acampar lejos de la fortaleza para evitar llamar la atención y esperar a la mañana siguiente para explorar el lugar. Aquella noche les costó conciliar el sueño debido a los sonidos de las criaturas nocturnas que escuchaban a su alrededor y recibieron con agrado la luz de la mañana.

Dejaron atrás al cochero y su carro y se dirigieron a la fortaleza a pié. Por el camino Ángela encontró oculto entre la maleza el carruaje de Héctor gracias a lo cual supieron que al menos habían llegado hasta su destino.

Registraron las ruinas pero no encontraron nada, las habitaciones que seguían en pié estaban vacías excepto por la maleza y los escombros y lao único que les quedaba era adentrarse en las mazmorras de las fortaleza a través de una entrada que alguien parecía haber despejado de cascotes. En los pasillos de la mazmorra encontraron numerosas huellas marcadas en la gruesa capa de polvo del suelo y tras analizarlas supieron que seis personas habían entrado pero solo cuatro habían salido de allí.
Siguieron las huellas a través de los oscuros pasillos subterráneos examinando a su paso las estancias que en su momento debieron ser celdas o almacenes. La mayoría de puertas estaban arrancadas o rotas y en las habitaciones no encontraron más que polvo y telarañas hasta que finalmente llegaron a la única puerta que seguía entera. Alguien la había atrancado con un tronco de madera desde fuera y las huellas entraban y salían del interior. Las dos personas que no habían salido debían seguir en aquella estancia.

No se escuchaba nada al otro lado de la puerta así que la desatrancaron, prepararon sus armas y Elisa abrió la puerta lentamente. Aunque ya lo sospechaban lo que encontraron dentro les sorprendió igualmente. Había dos cuerpos: Lucas estaba colgado de los brazos en una de las paredes, había sangre por toda su ropa y bajo el. Héctor estaba tumbado en el suelo sobre un charco de sangre. Samuel examinó los cuerpos, ambos estaban muertos y parecían haber sido torturados aunque Héctor parecía haber recibido la peor parte y su muerte parecía causada por la propia paliza. Lucas tenía un profundo corte en el cuello que parecía haberle causado la muerte por desangramiento.
Había un par de sillas en medio de la habitación y restos de cuerda por lo que dedujeron que los habían tenidos ahí atados. Tras examinar la habitación encontraron una daga oculta entre algunos escombros en un rincón que encajaba con la vaina vacía que Lucas llevaba en el cinturón.
Después de examinar mejor los cuerpos descubrieron un mensaje grabado con cortes en la espalda de Héctor, una dirección del distrito noble.

Decidieron dejar todo conforme lo habían encontrado por si los asesinos volvían y terminaron de registrar los subterráneos de la fortaleza. Fue entonces cuando de casualidad encontraron la entrada secreta. Gracias a unos surcos en el suelo apenas visibles a causa del polvo descubrieron que parte del muro estaba diseñada para deslizarse por ellos. El mecanismo estaba bastante oxidado y desgastado pero con algo de esfuerzo lograron acceder a la pequeña apertura.

El interior era angosto y oscuro, había un fuerte olor a estancia cerrada y todas las paredes estaban infestadas de telarañas por lo que dedujeron que aquel pasadizo no había sido utilizado por los asesinos de Lucas y por lo tanto no estaba relacionado con aquel asunto. A pesar de todo decidieron continuar adelante para descubrir qué ocultaba aquel pasadizo.

Llegaron hasta una escalera de caracol que descendía varios pisos, encontraron un par de habitaciones con mobiliario y varios objetos antiguos como armas oxidadas o viejas herramientas, pero nada que pareciese valioso. Continuaron descendiendo hasta llegar a una sala circular más amplia que el resto, aquí encontraron más cachivaches inútiles, una imponente armadura de metal completa que se había conservado bastante bien y un libro que se había conservado en perfecto estado gracias al cofre que lo contenía. El libro estaba escrito en un idioma que Brad identificó como clásico antiguo y que por desgracia desconocía pero hojeando el libro supo que se trataba de un libro de familia de la nobleza. Decidieron que podría ser útil así que lo guardaron. Ángela decidió llevarse la armadura, que aunque era bastante pesada y estaba algo sucia con un poco de empeño podría quedar como nueva.

Continuaron descendiendo hasta una puerta de metal que pudieron abrir gracias a un juego de llaves que habían encontrado en una de las habitaciones. Al otro lado se acababa el suelo de ladrillos de piedra y se extendía una cueva natural, debía tratarse de una salida secreta para escapar de la fortaleza en caso de asedio. Se adentraron unos pasos en la caverna hasta que la luz de las antorchas reveló varias formas ovaladas apiñadas contra las paredes. Al examinarlas de cerca vieron que eran huevos de animal. Tenían más de un palmo de alto y eran de color negro con irregulares franjas de un rojo llamativo. Samuel los identificó al instante, eran huevos de basilisco.

Los basiliscos eran unas criaturas de aspecto reptiliano conocidas por poseer el veneno más potente y letal existente. Y como indicó Samuel si había huevos la madre no debía estar lejos. Los basiliscos son extremadamente territoriales y protectores así que decidieron dar media vuelta y volver por donde habían venido dejando a la familia de basiliscos en paz. Algunos de ellos lamentaron no haberse hecho con algún huevo, eran muy valiosos y codiciados por alquimistas y doctores y tenían numerosas aplicaciones.

Abandonaron la fortaleza de Uterhawl y volvieron a la ciudad de Cordala. Una vez allí se pusieron a trabajar en un plan para acceder al distrito noble. La seguridad del distrito era mucho más elevada que la de los distritos anteriores y era necesario poseer un salvoconducto para poder atravesar las puertas.
De esto se encargó Brad que gracias a sus conocimientos sobre comercio y burocracia sabía que pagando un impuesto podía conseguir un salvoconducto temporal en la oficina de comercio. Para ello falsificó los documentos necesarios para dotar de una nueva identidad a todo el grupo.

Mientras tanto el resto dedicó sus esfuerzos a descubrir más cosas sobre la organización. Ellos sabían que se trataba de una organización grande con muchos miembros asignados a grupos de trabajo diferentes y era muy probable que alguien más aparte de ellos se hubiese dado cuenta de que algo extraño estaba sucediendo. Por desgracia la organización había puesto mucho esfuerzo en que la localización e identidades de todos estos miembros continuase siendo secreta y solo conocían la ubicación de uno de los pisos francos (además del propio), así que se dirigieron allí.
Al principio creyeron que estaba vacío pero tras esperar un rato en la puerta esta se abrió.
Les atendió un miembro bastante reciente al que habían asignado el nombre en clave “Canguro”. Lo habían visto un par de veces por la Copa de Plata pero no sabían mucho sobre él aparte de que se trataba de la incorporación más reciente a la organización (que ellos supiesen).
Canguro no tenía muy buen aspecto, su rostro reflejaba preocupación y falta de sueño y a Samuel no le costó demasiado persuadirle para que les contase que había sucedido.
Les explicó que hacía aproximadamente una semana que él y su equipo habían recibido un mensaje de Lucas con los detalles de una nueva misión, un trabajo rutinario en un poblado no muy lejos de allí. El se encontraba en aquel momento enfermo a causa de una cena en mal estado así que acordaron que se quedaría en el piso pero no informaron a Lucas de ello puesto que no se encontraba en la ciudad y no sabían cómo contactar con él. A día de hoy sus compañeros no habían vuelto de aquella misión que se suponía era un trabajo sencillo y sin riesgos y el estaba preocupado.
Decidieron confiar en él así que le contaron lo que habían descubierto y dedujeron que aquellos que habían matado a Lucas debían estar también detrás de la desaparición de sus compañeros. Le aconsejaron que se mantuviese oculto y que tratase de no llamar la atención y se despidieron hasta tener nuevas noticias.

Al día siguiente gracias a los documentos falsificados por Brad consiguieron un salvoconducto para el distrito noble válido para un día. Oserrim decidió quedarse en el piso por si alguien trataba de contactar con ellos.
La seguridad de aquel distrito era tan elevada como se habían esperado y fueron registrados meticulosamente a la entrada. Por suerte Brad llevaba puestos unos zapatos con fondo falso que había conseguido de su tío zapatero donde había guardado las siempre útiles ganzúas de Elisa.

Se desplazaron a través de las calles del distrito noble tratando de localizar la dirección que habían encontrado grabada en la espalda de Héctor. Durante su visita al distrito pudieron apreciar que a diferencia del distrito gremial la seguridad no estaba basada en patrullas móviles de guardias si no en numerosos puestos elevados de vigilancia en los puntos clave de la ciudad, lo cual les sometía a una vigilancia constante.

Finalmente encontraron el lugar. En un estrecho callejón oscuro convenientemente oculto de la vigilancia de los guardias encontraron una sólida puerta de metal con un grabado que Brad reconoció como el sello del gremio del alcantarillado (los encargados el mantenimiento de todo el sistema de desagües subterráneos de la ciudad). Llamaron a la puerta un par de veces pero al parecer no había nadie dentro. La cerradura era bastante compleja pero no era nada que Elisa no pudiese manejar. Samuel se colocó en la entrada del callejón y se puso a tocar su laúd de forma que podía avisarles dejando de tocar si alguien se acercaba. Tras unos minutos de trabajo con sus ganzuas Elisa forzó la cerradura y se colaron dentro. El interior era similar a un cobertizo de herramientas aunque lo más llamativo era una compuerta de metal que al abrirla desveló una bajada al sistema de alcantarillado. Ángela y Elisa se armaron con un par de herramientas oxidadas que encontraron y descendieron por la escalera de mano, encendieron una antorcha y se dispusieron a hacer un reconocimiento de aquel lugar.
El sistema de alcantarillado resultó ser un autentico laberinto sin ningún tipo distribución lógica aparente. Los pasillos se ramificaban constantemente y resultaba extremadamente fácil desorientarse (el olor de las aguas fecales no ayudaba precisamente). Se dieron por vencidas y decidieron volver sobre sus pasos antes de perderse del todo en aquel lugar y tras informar al resto decidieron volver al piso para elaborar un nuevo plan. Necesitaban una manera de orientarse por las alcantarillas pero no había planos a disposición pública y todo lo referente a aquellos túneles era celosamente preservado en secreto por el gremio del alcantarillado.

22 may 2011

2.5 – La maldición de la esfera de cristal.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo



Acababan de volver a la ciudad de su última misión encargada por la organización (los hermanos Mizo continuaban en el sanatorio mientras Brad se recuperaba). Había sido una misión sencilla pero un tanto sospechosa. Habían escoltado a una sacerdotisa de Jubnauz “el guardián del conocimiento” hasta el distrito noble, la sacerdotisa les explicó durante el viaje que había recibido una orden oficial para dirigirse a la ciudad de Cordala por un asunto eclesiástico de gran importancia lo cual a ella le resultaba extraño puesto que había sido ordenada hacía solo unos meses y la ciudad contaba con otros sacerdotes mucho más experimentados. Resultaba extraño que la organización se encargase de la escolta de un asunto oficial de reino como aquel.

En cualquier caso llegaron a la ciudad sin contratiempos y dejaron a la sacerdotisa a salvo en el distrito noble pero cuando volvieron a casa una sorpresa les esperaba. Donde debería estar el pomo de la puerta había ahora un agujero chamuscado y restos de metal fundido todavía humeante.
Los tres prepararon sus armas y se adentraron en el piso, listos para hacer frente al enemigo pero quienquiera que hubiera hecho aquello ya se había marchado. Registraron sus pertenencias para comprobar si habían sido víctimas de un robo y sorprendentemente todo estaba en su sitio, o mejor dicho, casi todo. Samuel tardó un poco en darse de que el pequeño cofre con la esfera hipnótica que había encontrado en la cueva del ogro había desaparecido y en cuanto cayó en la cuenta avisó a sus dos compañeros y los tres salieron corriendo hacia la calle. Solo había una persona aparte de ellos a la que había mostrado el cofre y con suerte aún podrían alcanzarle antes de que abandonase la ciudad.

Buscaban a Ortha, un anciano ataviado con una túnica y un llamativo bastón así que no les fue difícil seguirle el rastro preguntando por la calle. El anciano era lento y no tardaron en darle alcance y antes de que se diese cuenta lo rodearon entre los tres y sutilmente lo “invitaron” a acompañarles a un callejón cercano para charlar. Ortha no opuso resistencia y les acompañó con toda naturalidad al callejón donde tras unas cuantas amenazas y zarandeos el anciano les devolvió el cofre. Samuel quiso saber que le había llevado a robar la esfera y entonces el mago les puso al corriente: En cuanto vio el artefacto supo que se trataba de algo peligroso y la noche después de su primer encuentro unas terribles pesadillas atormentaron al mago revelándole la naturaleza maligna de la esfera. La esfera era capaz de someter a los demás (o eso decía él) y utilizarse en su beneficio así que debía ser destruida para que no causase más mal. Había decidido robarla porque sospechaba que ellos estarían ya bajo el influjo de la esfera y que sería imposible disuadirles para destruirla.
No confiaban en las palabras de Ortha y sospechaban que en realidad quería la esfera para sí mismo pero a Samuel le pareció ver algo de verdad en sus palabras y era cierto que la esfera tenía algún tipo de efecto cautivador así que accedió a ayudar a Ortha a destruir la esfera pero ellos estarían delante.
Ortha les explicó que destruirla no era tan sencillo como romperla, antes habría que realizar una serie de rituales para asegurarse de que el mal encerrado en la esfera no escapaba a otro lugar, así que quedaron en encontrarse de nuevo al día siguiente en el piso franco para realizar el ritual. Hasta entonces ellos guardarían la esfera.

Se reunieron al día siguiente como estaba previsto, y se prepararon para hacer el ritual en la habitación de Samuel. Ortha había traído consigo un saco que vació en el suelo, estaba lleno de piedras de diferentes tamaños que a simple vista parecían comunes pero al observarlas con detenimiento podían verse extraños símbolos y runas dibujados toscamente sobre ellas. Los tres quisieron estar presentes durante el ritual, ya fuese por curiosidad (como era el caso de Elisa) o por desconfianza.
Ortha colocó las piedras formando un círculo en el suelo, y con una tiza rojiza dibujo varias formas geométricas concéntricas en el interior del círculo de piedras. A petición de Ortha Samuel depositó la esfera de cristal en medio del círculo y entonces guardaron silencio mientras Ortha se concentraba para comenzar.

Elisa que había sido curiosa por naturaleza no pudo evitar observar la esfera y pronto se vio atrapada bajo su influjo hipnótico. Antes de que nadie pudiese reaccionar Elisa saltó en medio del círculo de piedras, agarró la esfera y escapó de la habitación escurriéndose de las manos de sus compañeros y encerrándose en su propia habitación bajo llave. Estaba encerrada puesto que la única ventana de la habitación tenía unos sólidos barrotes de seguridad y sus compañeros no se moverían de la puerta.
Fuera en el pasillo Ortha les explicaba que la Daquir estaba siendo controlada por la esfera en un intento de salvarse a sí misma y que debían actuar rápido antes de que Elisa hiciese daño a alguien o se lo hiciese a sí misma. Oserrim decidió tirar la puerta abajo pero antes de que llegase a embestir a la puerta esta se abrió de golpe y Elisa se deslizó entre sus piernas, corrió por el pasillo a toda velocidad y salió a la calle dejándolos atrás. Oserrim y Samuel salien en su persecución mientras que Ortha, demasiado viejo para perseguirles el ritmo se quedó esperando en el piso.
Samuel era casi tán rápido como la daquir pero no se podía decir lo mismo de su aguante y no tardó en quedarse atrás para recuperar el aliento. Oserrim no era muy rápido, pero era infatigable. Corrió tras la daquir manteniendo el ritmo hasta que finalmente la perdió de vista en la plaza del mercado.
Elisa se dirigía en dirección a las puertas de la ciudad así que Oserrim mantuvo esa dirección con la esperanza de que la guardia de la puerta hubiera conseguido detenerla. No fue así, al parecer la daquie había pillado a la guardia por sorpresa y había atravesado las puertas sin demasiada dificultad, pero al menos pudieron decirle en qué dirección había huido. Oserrim sabía que Elisa no aguantaría mucho tiempo ese ritmo y efectivamente no tardó en alcanzarla. La daquir estaba exhausta y había decidido ocultarse entre unos matorrales esperando que sus perseguidores pasasen de largo, pero no fue así. Oserrim la vio y antes de que pudiera escapar la placó dejándola inmovilizada. Le arrebató la esfera y cometió el error de mirarla fijamente. Al momento el krumell también quedó hipnotizado.

Cuando Samuel llegó hasta ellos guiado por los guardias de la puerta los encontró de vuelta hacia la ciudad. Ambos le dijeron a Samuel que la esfera no debía ser destruida que era muy importante y que no dejarían que Ortha la consiguiese. Samuel comprendió que ambos estaban afectados por la influencia de la esfera y decidió mentirles. Les contó que el tampoco tenía intenciones de destruirla, que escondería la esfera y le diría a Ortha que habían conseguido escapar con ella, así el anciano les dejaría en paz. Tanto Elisa como Oserrim se creyeron las palabras de Samuel y le entregaron la esfera. Quedaron en encontrarse unas horas después cuando Samuel se hubiese librado de Ortha.

Samuel corrió hacia el piso, no sabía cuánto tiempo requería el ritual ni si sus compañeros se habían creído completamente su mentira. Cuando llegó le explicó a Ortha lo sucedido y llegaron a un acuerdo. Ortha realizaría el ritual en solitaria para evitar que sucediese algo parecido y para que mientras tanto Samuel pudiese vigilar la entrada al piso y retener a sus compañeros si llegaban antes de que el ritual se completase. Por suerte el ritual se completó antes de que Oserrim y Elisa volviesen. Ortha devolvió a Samuel la esfera de cristal que ahora no era más que una esfera inerte de cristal común y tras darle las gracias se despidió de Samuel y abandonó la ciudad. Cuando Elisa y Oserrim llegaron al piso el efecto de la esfera había desaparecido y habían recuperado por completo sus facultades. Samuel les explicó entonces lo sucedido y con esto cerraron un nuevo capítulo de sus aventuras.

Algunos días después Brad se recuperó por completo y pudo volver al piso con su hermana Ángela y los cinco fueron convocados por Lucas en “La Copa de Plata”. Lucas les explicó que aquella noche abandonaría la ciudad por un asunto de gran importancia y que permanecería fuera durante tiempo indefinido. Podían considerar su ausencia como unas pequeñas vacaciones puesto que no recibirían nuevos trabajos hasta su retorno a la ciudad.

Los cinco aprovecharon bien estos días libres para conocer un lado más ocioso de la ciudad; Oserrim, Elisa y Ángela aprovecharon para correrse algunas juergas e invertir algunas de sus ganancias en unas buenas borracheras por las mejores tabernas de la ciudad. Brad había decidido invertir sus ganancias en cultura así que tras adquirió algunos libros y documentos sobre la burocracia del reino y los estudió. Samuel aprovechó para perfeccionar su técnica con su recientemente adquirido laúd hasta que un día llegó al piso un paquete a su nombre. El paquete venía desde el Territorio Libre de El Paso y cuando lo abrió se encontró en su interior un antiguo tomo forrado en piel titulado “Fundamentos del Fuego elemental” y una carta en la que Ortha le agradecía su ayuda y le ofrecía el libro como obsequio. Además venía incluida su dirección en El Paso para que si algún día pasaba por allí le hiciese una visita.

17 may 2011

2.4 – Los turbantes rojos.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo




Los cuatro se encontraban en el piso franco cuando llegó uno de los mensajeros de Lucas con la noticia: Cuervo había muerto. Había aparecido degollado en un callejón y se sospechaba que había sido obra de los sicarios de Lord Borlian. No tuvieron apenas tiempo para investigar más sobre este suceso puesto que al día siguiente fueron convocados para una nueva misión.
En “La copa de plata” Lucas les explicó que para esta misión se reencontrarían con su antiguo compañero Oserrim el krumell al que apenas habían visto desde que fue asignado al grupo de escolta. Y de eso trataba precisamente la misión, una misión de escolta. Debían dirigirse a un pequeño pueblo perdido en la montaña llamado Ériban donde recogerían a dos personas, un humano y un krumell que debían escoltar de vuelta a la ciudad sin que sufriesen daños. Por el camino pasarían por una aldea donde les esperaba Oserrim. Necesitarían de la ayuda del krumell y su experiencia en combate puesto que se esperaba un posible ataque. Lucas había contratado para la misión de nuevo a Héctor el cochero con el que ya habían entablado cierta amistad. Así que después de prepararse para el viaje y reunirse con Héctor partieron en carro a encontrarse con Oserrim.

Dentro del grupo habían surgido algunas sospechas sobre la organización, primero estaba el asunto de las desapariciones del distrito gremial y ahora la muerte de Cuervo. Además tenían la sensación de que les mandaban a estas misiones solo para mantenerles alejados de la ciudad. Elisa les recordó lo mucho que la organización había hecho por ellos y que le debían fidelidad así que más les valía dejar de pensar de esa forma.

Un par de días después llegaron a la aldea de Vilena donde se reencontraron con Oserrim y juntos prosiguieron la marcha hacia Ériban. Oserrim aprovechó para ponerse al día de los últimos acontecimientos ocurridos en la ciudad y también les contó algunas anécdotas de su trabajo dentro del grupo de escolta (que en su opinión era aburrido y agotador). Para llegar a Ériban tomaron la ruta más larga, rodeando la montaña por los sinuosos caminos de la ladera. Lucas había programado esta ruta porque era la más segura para evitar emboscadas y ciertamente alcanzaron la aldea de Ériban algunos días después sin sufrir ningún contratiempo.

En Ériban recogieron a aquellos que debían escoltar y su abultado equipaje que incluía múltiples maletas y un arcón de madera grande y pesado. Brad reconoció en ellos el acento de Ormania, un lejano país del cual se decía que disponían de la tecnología más avanzada, pero ambos se negaron a revelar información personal y se pasaron la mayor parte del tiempo en silencio, leyendo y tomando notas en sus libretas.

Era media tarde y se encontraba atravesando uno de los muchos bosquecillos que había a lo largo del camino de la ladera cuando una flecha de plumas rojas se clavó en el carro a unos palmos de la cabeza de Héctor, el ataque había venido de entre los arboles pero no podían ver nada así que Héctor puso a los caballos al galope a riesgo de volcar el carro en aquel camino pedregoso. Brad salió a cubrir a Héctor con un escudo cuando de pura casualidad logró ver al atacante moviéndose por las ramas altas de árbol en árbol tratando de obtener un tiro claro contra el carro. Brad indicó la posición del tirador a Samuel que cargó una flecha y apuntó esperando el momento. El tirador debió verse en peligro porque perdió la concentración y en uno de sus saltos fue a dar de bruces contra el tronco de un árbol y se precipitó hacia el suelo aturdido. Samuel soltó su flecha y alcanzó el objetivo en el aire dejándolo bien clavado contra el árbol. Hasta que no salieron del bosque no disminuyeron la marcha por si hubiese más atacantes. El tirador tenía el rostro cubierto con un turbante rojo, una prenda poco común por aquellas tierras y aquello les resultaba algo desconcertante.

No se sintieron seguros hasta que tres días después alcanzaron la carretera principal, pero lo cierto era que no lo estaban. Por delante de ellos a los lados del camino había un carro y varias cajas de madera amontonadas. Sobre el carro había alguien vestido con una túnica y un turbante rojo que le cubría todo el rostro, estaba aparentemente desarmado.
Esperaban una emboscada, probablemente había más personas ocultas detrás del carro o las cajas y esperaría a que el carro se acercase para echárseles encima. Los márgenes del camino eran demasiado abruptos para rodearles y dar media vuelta para tomar una ruta secundaria hacia la ciudad les llevaría varios días así que optaron por enfrentarse a ellos. Prepararon y ocultaron sus armas y avanzaron hacia la trampa con la intención de darle la vuelta a la tortilla y en cuanto estuvieron a unos 20 metros el que estaba sentado en el carro se ocultó tras él de un salto, acto seguido apareció desde su escondite una extraña tabla de madera ornamentada del tamaño de un hombre. Antes de que pudiesen averiguar de qué se trataba un arquero apareció de detrás de la tabla y descargó una potente flecha que impactó de lleno en el pecho de Brad que trataba de proteger a Héctor olvidándose de protegerse a sí mismo. El arquero volvió a ocultarse tras la tabla protegiéndole así de las flechas de Elisa. Cuando estaban a menos de 10 metros una cuerda llena de cuchillas surgió de debajo de la tierra al tensarse entre el carro y las cajas convirtiéndose en una terrible barrera que destrozaría las patas delanteras de los caballos. Hector y Ángela tiraron de las riendas y lograron frenar a los caballos a medio metro de las cuchillas pero ahora estaban parados justo donde el enemigo les quería.

Héctor se refugió dentro con los dos escoltados y el resto tomó posiciones para el combate. Elisa y Ángela aprovecharon la posición elevada de la silla del cochero para disparar desde allí. Samuel abandonó el carro por detrás para flanquearles por sorpresa. Oserrim saltó desde el frontal para plantar cara a cualquier enemigo que fuese lo suficientemente estúpido o atrevido como para atacar el carro por el frente y Brad, bueno, Brad intentaba no desmayarse a causa de la herida.

Con las primeras flechas y virotes Elisa y Ángela dejaron fuera de combate al arquero que disparaba desde detrás del tablón. Cuando la ballesta de Ángela se quedó sin munición la tiró a un lado y saltó al frente junto a Oserrim. El enemigo había tratado de flanquearles desde las cajas pero se encontraron con Samuel que había tenido una idea similar y que además de derribar a uno de ellos de un flechazo delató la posición del resto gracias a lo cual Ángela pudo acudir en su ayuda y sorprenderles por la espalda. En menos de un minuto todos los asaltantes estaban muertos, todos excepto uno que parecía suplicar clemencia. Hablaba un idioma desconocido y en cualquier caso Oserrim no tenía intenciones de ser clemente y descargó sus puños una y otra vez contra él. Samuel se acercó para tratar de averiguar algo más sobre la identidad de los atacantes pero cuando este vio una oportunidad trató de apuñalar al elfo y Oserrim lo derribó de un espadazo matándolo en el acto.

Salieron de allí a toda prisa puesto que no tardaría en pasar una patrulla de caminos y preferían no tener que responder a las muchas preguntas que harían. Antes de irse habían podido registrar algunos de los cuerpos, eran de tez morena y sus rasgos faciales revelaban que provenían de fuera del reino. Sus armas también eran diferentes (Samuel decidió conservar uno de sus arcos mucho más largos que los arcos que él conocía) y llevaban a cuello un medallón plateado con un extraño símbolo desconocido para ellos.

No volvieron a pararse hasta que no alcanzaron la ciudad. No solo por la seguridad de los Ormanos a los que escoltaban sino también por la herida de Brad que había sido pobremente atendida por Samuel y necesitaba el tratamiento de un médico competente. Una vez en la ciudad Brad y Ángela dejaron el grupo y se dirigieron a la clínica recomendada por Lucas y el resto siguió hasta la entrada del distrito Noble donde dejaron a los dos Ormanos dando así por completada la misión.

Se encontraron con Lucas y después de ponerle al tanto de lo sucedido durante la misión cobraron y se fueron a descansar al piso franco y a esperar noticias de los hermanos Mizo. Oserrim se acomodó de nuevo en su habitación, después de aquel trabajo Lucas lo había sacado del grupo de escolta y volvía a estar en casa.
Ángela apareció para recoger algunas cosas de su cuarto, la herida de Brad era peor de lo que pensaban y desde pequeño su hermano había tenido problemas para cicatrizar heridas así que durante los días que tardase en recuperarse ella estaría a su lado en la clínica.

Esta había sido la misión más peligrosa a la que se habían enfrentado, casi pierden a Brad. Los atacantes habían resultado ser muy hábiles, y aunque Lucas no quiso revelarles mucha información sobre ellos si les dijo que se trataba de un antiguo enemigo de “La sombra de la corona” a los que habían apodado “Turbantes rojos” (resulta evidente el porqué) por lo que era bastante probable que tuviesen que enfrentarse a ellos de nuevo. Aquella noche se concienciaron de los peligros que habían asumido al formar parte de la organización y de que aquello no iba a ser ni mucho menos un camino de rosas.

15 may 2011

2.3 – Los buenos samaritanos.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo



Como de costumbre los cuatro se reunieron con Lucas en “La copa de plata” (Oserrim seguía fuera de la ciudad), Lucas les habló de su nueva misión para la cual debían abandonar la ciudad también. Tenían que llevar un paquete hasta las puertas de la ciudad de Puertoraso, por suerte no era necesario que entrasen puesto que el servicio de mensajería de la propia ciudad se haría cargo de hacerlo llegar a su destino. Al examinar el paquete los hermanos Mizo descubrieron que su destinatario era Lord Borlian lo cual les desconcertó bastante.
Para la misión Lucas puso a su disposición un carruaje y a un cochero llamado Héctor.

Partieron sin demora hacia Puertoraso y por el camino Ángela se vio tentada a abrir el paquete pero Lucas les había prohibido mirar el contenido y sus compañeros le impidieron hacerlo.
Eran 5 días de viaje en carro hasta Puertorraso a través de la gran carretera principal, se trataba de un camino muy transitado lleno de viajeros y diversos mercaderes, pero entre toda esa gente un anciano a pié llamó la atención del elfo Samuel. El anciano chamán de su tribu le había enseñado a sentir las corrientes de energía etérea (también llamada esencia) que circulaban por todo ser vivo y por el mundo que nos rodea, y el aura de aquel anciano emanaba una gran cantidad de energía que Samuel podía sentir desde el carruaje. Samuel propuso invitar al anciano a subir al carro para saber más sobre el pero sus compañeros le indicaron que era una mala idea llevar a un desconocido a la misión así que el elfo tuvo que resignarse.

Al tercer día llegaron a la aldea de Abethepa, un poblado atravesado por la carretera principal que se había nutrido de ella creciendo hasta convertirse en una pequeña ciudadela ajetreada. Pararían allí a descansar unas horas puesto que Héctor tenía familia allí y algunos asuntos que atender con ellos. El grupo aprovechó para estirar un rato las piernas y curiosear un poco por aquel lugar. Sus armas y aspecto no tardaron en llamar la atención de un muchacho que andaba por allí, el chaval venía de una aldea del bosque no muy lejos de allí y buscaba desesperadamente a un grupo de mercenarios que ayudase a su pueblo contra un ogro que llevaba varias noches atormentándolos y el pueblo había reunido una buena cantidad de dinero como pago.

Tras debatirlo decidieron dirigirse al pueblo, contaban con algunos días de margen en su misión y el pago que ofrecían era bastante suculento, además por lo que el chico les había contado parecían bastante desesperados. Los ogros son criaturas muy peligrosas pero confiaban en sus habilidades así que tras avisar a Héctor de sus planes se dirigieron al pueblo guiados por el muchacho.

Llegaron al atardecer. Aquel el pueblo desprendía una atmósfera lúgubre. Una de las casas estaba parcialmente destrozada y otras parecían haber sufrido daños recientes. El muchacho los condujo hasta la casa del alcalde que les explicó la situación con más detalle: Hacía algunos años que un ogro se habían establecido en unas cuevas dentro del bosque y a lo largo de ese tiempo apenas había perturbado a la aldea aunque sí es cierto que varios viajeros habían desaparecido en el bosque y algunos animales de las granjas habían desaparecido por la noche. Pero en las últimas noches se había vuelto más agresivo y había comenzado a atacar a los aldeanos en sus propias casas, dos personas habían muerto, cinco estaban heridas y dos jóvenes habían sido secuestrados la última noche, entre ellos la hija del propio alcalde. Puesto que había atacado la aldea durante 5 noches seguidas se esperaba un nuevo ataque aquella noche así que se pusieron manos a la obra. Brad puso a un grupo de ciudadanos a cavar y a otros a tallar estacas de madera, su idea era preparar un foso trampa para el ogro. Samuel y Elisa se subieron a los tejados con mayor visibilidad listos para detectar la llegada del ogro y emboscarle. Ángela se encargaría de hacer de cebo y conducir al ogro hasta la trampa.

Estaba anocheciendo cuando Elisa se percató de que en la lejanía las copas de los arboles se mecían progresivamente acercándose a la aldea. Parecía que el ogro se había adelantado. Taparon el foso como pudieron y se prepararon para recibir a la criatura. El ogro apareció entre los arboles avanzando con brusquedad, era enorme de casi tres metros de altura. En cuanto Elisa tuvo su cabeza a tiro descargó una flecha sobre ella. Impactó brutalmente en el ojo del ogro haciéndole gritar y aullar de dolor tras lo que retrocedió y se adentró de nuevo en el bosque huyendo a gran velocidad embistiendo con los arboles que se interponían en su camino. Ángela y Brad salieron en su persecución bosque a través ayudándose de la luz de una antorcha pero no tardaron en perderle de vista, por suerte el rastro del ogro era visible incluso de noche así que pudieron seguirlo. Elisa se quedó en su puesto vigilando la aldea y Samuel se internó también en el bosque, no le costó mucho encontrar a los hermanos gracias a la antorcha que llevaban y juntos siguieron el rastro del ogro hasta una cueva en una pared natural rocosa que debía de ser su guarida.

Se adentraron en la cueva con cautela y encontraron un pequeño rastro de sangre que confirmaba que el ogro estaba dentro. Había heces de ogro amontonadas por todas partes y el olor era nauseabundo. Siguieron el rastro de sangre por la cueva que se bifurcaba en varias ocasiones y finalmente escucharon la respiración de la criatura. Lo encontraron tumbado en lo que debía de ser su lecho, estaba fuera de combate a causa del veneno paralizante que Elisa había untado en sus flechas. Intentaron comunicarse con él pero la conmoción y la pérdida de sangre hacían difícil su comprensión aunque si descubrieron que la hija del alcalde seguía viva en algún lugar de la cueva, el otro muchacho no había tenido tanta suerte. Tras esto le dieron una muerte rápida y quemaron su cuerpo.

Brad decidió abandonar la cueva para evitar exponerse demasiado a un ambiente tan insalubre y fétido mientras Samuel y Ángela exploraban juntos el lugar en busca de la muchacha. Ciertamente no se esperaban lo que encontraron en una de las cámaras de la cueva, el ogro había amontonado un pequeño tesoro sustraído probablemente de los viajeros que habían desaparecido en el bosque. La mayor parte del “tesoro” eras trastos inútiles y cubiertos de mugre aunque un pequeño cofre cerrado con llave y una daga grabada de runas llamaron la atención de Samuel (además de un buen puñado de monedas con las que se llenó los bolsillos). Continuaron explorando hasta que se percataron de un nuevo olor más pútrido e intenso que flotaba en el aire, siguieron su origen y llegaron a lo que debía de ser la cocina. Una marmita humeaba en el centro y en su interior podían distinguirse algunos restos humanos, desde allí pudieron escuchar los sollozos de la muchacha que les condujeron hasta una fosa natural excavada en la roca, en el fondo estaba la muchacha demasiado conmocionada para hablar. El ogro le había roto brazos y piernas para evitar que escapase fuera del foso y su estado era deplorable. Samuel se deslizó hasta abajo con la ayuda de una cuerda y juntos sacaron a la muchacha de allí. Abandonaron aquel lugar pestilente y se reunieron con Brad, y juntos volvieron a la aldea.

Fueron recibidos como héroes y el alcalde se mostró profundamente agradecido por haber rescatado a su hija. Además rechazaron la mitad del pago puesto que la aldea parecía estar pasando económicamente por un mal momento. Ahora se pudieron permitir examinar mejor los objetos que habían sustraído del tesoro del ogro. La daga demostró ser indudablemente mágica, al ser empuñada por el elfo esta se iluminó levemente y los movimientos de esta eran gráciles y precisos como si se moviese por propia voluntad. Tuvieron que romper la cerradura del cofre para revelar su contenido, una pequeña esfera de cristal con sinuosas luces y formas que bailaban en su interior. Aquellos que la miraron fijamente quedaron absortos por su belleza hipnótica hasta un punto sospechosamente sobrenatural por lo que decidieron que sería mejor mantenerla encerrada en su cofre.

A la mañana siguiente abandonaron la aldea y reanudaron su viaje hacia Puertoraso que fue sorprendentemente tranquilo. Cuando llegaron dejaron el misterioso paquete a buen recaudo en la puerta de la ciudad listo para ser entregado por los mensajeros oficiales y dieron media vuelta de nuevo hacia la ciudad de Cordala.

Pararon de nuevo en Abethepa donde Samuel reconoció al anciano que había visto en el camino algunos días antes. Aprovechó la ocasión para acercarse a hablar con él y saciar su curiosidad. Al acercarse a él pudo sentir de nuevo la fuerte energía que emanaba y esto aumentó su curiosidad así que se presentó al anciano (el cual se llamaba Orhta) y tras charlar un poco con él le preguntó sin muchos rodeos sobre sus conocimientos sobre magia (la cual os recuerdo estaba prohibida en todo el reino bajo pena de muerte) el anciano se mostró bastante enigmático sin llegar a admitir que supiese algo sobre magia pero tampoco negarlo así que Samuel decidió ser más directo y le mostró la daga mágica para saber que le podía decir sobre ella. Orhta le explicó que se trataba de un arma encantada que se sintonizaba con el portador aumentando su destreza con la misma. Samuel satisfecho con la respuesta le mostró ahora la extraña esfera contenida en el cofre pero el anciano quedó absorto bajo la influencia de la esfera hasta que Samuel cerró el cofre. El anciano dejó de mostrarse agradable y le dijo que aquello era un peligroso artefacto y que debía deshacerse de él. Cuando Samuel quiso saber más el anciano se excusó y se fue de allí visiblemente molesto. Samuel no pudo indagar más porque debían continuar su travesía hasta la capital.

Llegaron tres días después fatigados por el viaje, pero antes de descansar se encontraron con Lucas para informar sobre el éxito del trabajo y cobrar el pago. Ángela no pudo resistirse más y preguntó a Lucas sobre el contenido del paquete, Lucas lo reveló de buena gana puesto que no abrir el paquete era una prueba de confianza que les había puesto y habían cumplido. Les explicó que contenía la cabeza embalsamada de Bildur, el sicario de Lord Borlian junto a una nota advirtiéndole que cualquier hombre de Borlian que entrase en territorio de la organización acabaría igual. Ambos hermanos se mostraron satisfechos y tras un trabajo bien hecho los cuatro se dirigieron al piso franco a disfrutar de un merecido descanso, no todos los días consigue uno matar a un ogro y salir indemne.

11 may 2011

2.2 – El cazador cazado.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo




Llevaban días huyendo, estaban agotados y hambrientos y apenas les quedaba dinero.

Brad y Ángela eran dos jóvenes hermanos. Pertenecían a una familia de clase media de la ciudad de Puertoraso que se dedicaba al comercio marítimo, la familia Mizo, que incluso poseía su propio barco en el cual vivían junto a sus padres y su hermano pequeño.
Ángela había cuidado de su hermano menor Brad desde bien pequeña. Este se había pasado la mayor parte de su infancia en la cama debido a una enfermedad de la que no se recuperó totalmente hasta la adolescencia. Es quizás por esto por lo que Ángela había asumido el rol de hijo varón en la familia y se había dedicado a ayudar a su padre en la tareas del barco junto a otros marineros desarrollando unos modales rudos que unidos a su aspecto descuidado hacían que fuese fácil confundirla con un muchacho. Brad por su parte se dedicó a cultivar la mente y su padre le puso a cargo de las cuentas del negocio. Juntos llevaban una vida sencilla y tranquila en la ciudad de Puertoraso hasta el fatídico día en que se cruzaron en el camino de Lord Borlian. Borlian era un poderoso noble que dirigía una red de contrabando marítimo desde su mansión en Puertoraso.
Puertoraso era la ciudad portuaria más grande del reino de Cordalena, centenares de barcos entraban y salían de sus puertos a lo largo del día y entre todos esos barcos Borlian escogió el de la familia Mizo. Borlian necesitaba ampliar su flota de contrabandistas y pretendía contratar a la familia Mizo y su barco. El padre se negó a trabajar para unos criminales y los echó de su barco a patadas. Esa misma noche los sicarios de Borlian atascaron todas las puertas del barco y le prendieron fuego con la familia Mizo en el interior para dar un mensaje a aquellos que se oponían a Borlian, todos murieron. Brad y Ángela se encontraban aquella noche cerrando un negocio no muy lejos de allí, cuando llegaron y vieron lo ocurrido, su familia muerta y todas sus posesiones perdidas, solo pudieron pensar en una cosa: “Venganza”.
Aquella misma noche se dirigieron a la mansión de Borlian armados con un barrilete de aceite para lámparas y una antorcha. Mientras Brad distraía a los sicarios de Borlian Angela derramó el aceite por toda la fachada y le prendió fuego, tras esto ambos se dieron a la huida.
Al día siguiente supieron que el incendio fue sofocado sin que hubiese heridos y que Bordian había enviado a tres de sus sicarios a darles caza así que huyeron de la ciudad dejando a un lado sus deseos de venganza.

Durante más de una semana habían huido de sus perseguidores, camino tras camino, poblado tras poblado. En un par de ocasiones habían estado a punto de darles caza pero hasta ahora habían conseguido evitarles. Sus pasos les habían llevado hasta la carretera principal hacia la capital, era un camino bastante transitado y con suerte lograrían pasar desapercibidos entre viajeros y mercaderes. En la ciudad de Cordala vivía su tío, un humilde zapatero del barrio bajo al que no veían desde hacía años. Con un poco de suerte él les darían cobijo hasta que las cosas se calmasen.

Finalmente llegaron a la ciudad de Cordala y lo mejor de todo es que no había rastro de sus perseguidores, con suerte habrían conseguido despistarlos. Se perdieron un par de veces por los barrios bajos, y gracias a sus ropas sucias y estropeadas a causa del viaje no llamaron la atención de los rateros de la zona. Cuando encontraron la zapatería de su tío este les recibió con un abrazo pero su actitud cambió cuando le pusieron al tanto de lo sucedido. Su tío les explicó que era peligroso para él y su familia darles cobijo en su casa y que tenía miedo de hacer enfadar a Lord Borlian, pero les proporcionaría otro tipo de ayuda. Los envió a una taberna llamada “La copa de plata” no muy lejos de allí donde debían encontrarse Lucas, un conocido que le debía un favor, y así hicieron.

En la taberna se encontraron con Lucas y de nuevo contaron su trágica historia, Lucas les escucho sin interrumpir y una vez terminaron les dijo que habían acudido a la persona correcta. Lucas les dio la dirección de un piso del barrio bajo, allí podrían alojarse y estarían seguros. Tras agradecer la ayuda los dos hermanos se dirigieron al susodicho piso, allí fue donde conocieron a los demás inquilinos; Elisa la daquir y Samuel el elfo. (Oserrim también se alojaba en aquel piso pero en aquellos momentos se encontraba en una misión de escolta fuera de la ciudad) Tras unas breves presentaciones los dos hermanos se dirigieron a una habitación compartida que les había sido asignada y durmieron profundamente. Ángela se aseguró de atrancar antes la puerta, los elfos le daban mala espina, los consideraba criaturas mágicas y ella sentía cierta aversión hacia la magia desde aquella vez en que el barco quedó atrapado en medio de una extraña tormenta sobrenatural y casi no lo cuenta.

Al día siguiente a petición de Lucas a través de un mensajero se reunieron todos con él en “La copa de plata”, entonces Lucas les explicó a los hermanos en qué consistía la sociedad de “La sombra de la corona”, después les habló sobre Lord Borlian, les explicó que ya habían tenido problemas antes organización criminal y que se trataba de un enemigo de la sociedad que habían fundado. Luego les contó que estaban captando miembros y que ellos dos eran candidatos idóneos, además de las ventajas evidentes también podrían llevar a cabo su venganza contando con el apoyo de un poderoso aliado. Ambos hermanos aceptaron unirse a ellos, pero antes debían realizar un trabajo para evaluar sus capacidades.

El trabajo era sencillo, una taberna del barrio bajo estaba robando a sus clientes aprovechando su borrachera, y la cantidad de afectados era bastante elevada. Debían presentarse allí y darles una lección a los responsables. Samuel y Elisa les acompañaron en la misión, a partir de ahora serían compañeros y debían aprender a trabajar juntos. La taberna resultó ser un pozo infecto de mugre y mala cerveza, el tabernero era un tipo gordo y repulsivo y además había dos corpulentos matones que se encargaban de mantener el orden y probablemente desvalijar a los borrachos uno dentro y otro fuera del local. Esperaron el momento preciso para atacar, Samuel fingió emborracharse en una esquina mientras el resto bebía en la mesa a espera de la señal y cuando el matón de dentro empezó a registrar a uno de los borrachos Samuel se encaró con él, momento en que Ángela aprovechó para atacarle por la espalda. En pocos minutos ambos matones y el tabernero estaban fuera de combate. Elisa se hizo con la recaudación del día y abandonaron el lugar dejando a la clientela enredada en una autentica pelea de taberna.

Cuando se reunieron con Lucas este tenía nuevas noticias. Los tres sicarios de Lord Borlian habían llegado a la ciudad esa misma tarde y estaban buscando a los hermanos por todo el distrito bajo. No tendrían una mejor oportunidad para darle una lección a Borlian, había movido a sus sicarios fuera de su territorio y ahora debían mandarle un mensaje claro: “Cordala es nuestro territorio”. Lucas les habló sobre los tres sicarios, eran peligrosos criminales y la organización estaba interesada en sus cabezas aunque a uno de ellos lo querían vivo. Lucas les dio también información sobre donde podían localizarlos, ahora la presa se convertiría en el cazador.

Los cuatro juntos trazaron un plan para atraparlos, Elisa acudiría a la posada donde se alojaban para comerciar con la información sobre los dos hermanos conduciéndoles en realidad a una emboscada en un callejón. Allí esperarían el resto ocultos entre cajas de basura listos para reducir a los sicarios gracias a una toxina paralizante proporcionada por Lucas para la misión. La primera parte del plan salió bien pero los hombres de Borlian enviaron a un batidor para reconocer el terreno antes. Elisa que acechaba cerca de la puerta de la posada pudo seguirlo, se trataba de Bildur el tipo al que tenían que capturar vivo así que debía aprovechar la oportunidad. Cuando Bildur se adentró en un callejón vacío Elisa preparó una de sus flechas con toxina paralizante y le disparó por la espalda, la herida no fue grave y el veneno actuó al instante impidiendo a Bildur actuar. Los dos hermanos se encargaron de llevar a Bildur a un sitio seguro mientras que Elisa volvía a la posada a vigilar a los otros dos sicarios. Elisa esperó durante un par de horas hasta que finalmente los sicarios salieron por la puerta, esta vez el plan no salió nada bien, reconocieron a Elisa y fueron directos hacia ella y antes de que Elisa pudiese reaccionar la habían agarrado. La llevaron a un callejón cercano y comenzaron a interrogarla preguntándole por su compañero a base de golpes y bofetadas, ella se negó a hablar y los golpes se volvieron cada vez más fuertes hasta que ya no pudo soportar más y quedó inconsciente.

Recuperó la consciencia varias horas después, debían haberla confundido con un mendigo durmiendo porque nadie le había robado estando inconsciente (cosa rara en el distrito bajo). Corrió a reunirse con el resto y fueron a interceptar a los hombres de Borlian en la posada pero ya era demasiado tarde, los sicarios se habían asustado y habían huido de la posada con prisas, probablemente incluso de la ciudad.

Tenían que actuar rápido, si los hombres de Borlian se alejaban demasiado resultarían imposible atraparlos. Elisa se dirigió a las afueras, alquiló el primer caballo que vio y salió a toda velocidad por la carretera principal a Puertoraso. En unas horas los alcanzó, avanzaban sin prisas seguros de que ya no corrían ningún peligro, estaban equivocados. Elisa cargó una de sus flechas y se tomó su tiempo para apuntar, fue un disparo certero en la cabeza, antes de que el otro se diese cuenta de que su compañero estaba muerto otra flecha le había alcanzado. Elisa ocultó sus cuerpos a un lado del camino y soltó a los caballos, en un par de horas ya estaba de vuelta con sus compañeros, la misión había sido un éxito.

Tras eliminar a los hombres de Borlian los hermanos Brad y Ángela se ganaron su puesto en la organización. Fueron nombrados con los nombres en clave “Camaleón” y “Mantis” y se establecieron pro completo en el piso franco junto a Samuel, Elisa y Oserrim (al que aún no habían conocido). Durante las siguientes semanas realizaron algunos trabajos por todo el distrito bajo perfeccionando sus habilidades preparándose para el día en que al fin completarían su venganza.
Durante aquellos días también se extendió un inquietante rumor, varias personas habían desaparecido en el distrito gremial sin dejar rastro. Curiosamente la organización no parecía interesada en estos sucesos. No tardaron en descubrir gracias a “Cuervo” que la organización había rechazado varios trabajos relacionados con las desapariciones escudándose en que se trata de un trabajo para la guardia de la ciudad. Después de que se mostrasen interesados en estos sucesos el propio Lucas en persona les prohibió explícitamente que se mezclasen con el asunto de las desapariciones. Todo aquello era muy sospechoso.

10 may 2011

2.1 – La sombra de la corona.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim



Ayer eran tres desconocidos, ahora eran compañeros.

Elisa era una joven daquir (conocidos comúnmente como medianos) que había llegado a la ciudad tras varias semanas vagando por los caminos, hacía 3 meses que una plaga había asolado su pueblo en la región de Abarrizo y junto a su madre y su hermana habían decidido viajar hacia la costa en busca de nuevas oportunidades para empezar de cero. Tenían que evitar los caminos frecuentados y las poblaciones grandes puesto que no tenían papeles ni dinero para los sobornos y su presencia en el reino de Cordalena era ilegal. Tras una semana de viaje su hermana y su madre comenzaron a mostrar síntomas de la misma enfermedad que les había forzado a abandonar su tierra, nadie quiso dar cobijo a una familia de daquirs y en dos días ambas habían muerto. Elisa las enterró con las fuerzas que le quedaban y llevó consigo como recuerdo el colgante de su madre que había permanecido en la familia durante generaciones. Elisa decidió cambiar su rumbo, se dirigiría a la capital del reino, Cordala, donde estaba el dinero y empezaría de cero consiguiendo el oro de los mismos bolsillos de sus habitantes. Nadie la había ayudado cuando necesitó ayuda y ahora tenía que empezar a pensar en sí misma.

Oserrim había servido como soldado en el ejército de Cordalena durante demasiado tiempo. Pagaban una miseria, te jugabas la vida y la comida era una autentica porquería. No había muchos krumell como él en el ejército, pero una vez que te seleccionan para formar parte de él no puede negarte. Los humanos solían dejar el trabajo sucio a los krumell y siempre estaban en primera línea de batalla. Tras una batalla especialmente cruenta en la que la mitad de la unidad fue masacrada y el resto se dio en retirada. Recuperó la consciencia rodeado de cadáveres, estaba malherido y la batalla había terminado. Tardó varios días en reponerse y cuando volvió al campamento descubrió que le habían dado por muerto. Oserrim decidió aprovechar esta oportunidad, tomó el primer barco de vuelta a Cordalena y decidió dejar atrás su anterior vida para empezar de nuevo. Puso rumbo a la capital donde sabía que gente como él podía conseguir rápidamente trabajo como mercenario protegiendo algún local sin correr grandes riesgos.

Sínuel era un elfo que mantenía una vida sencilla en un pequeño valle boscoso junto a su clan hasta el fatídico día en que el árbol de sus ancestros comenzó a marchitarse. El árbol de los ancestros es el pilar que sostiene el clan, por medio de él los ancianos pueden acceder a la sabiduría y el conocimiento de los ancestros de la tribu cuyos espíritus habitan el árbol y la muerte del árbol significaba el final del clan. Sínuel era el aprendiz del anciano chamán del clan y aunque aún era joven estaba destinado a convertirse en el chamán de la tribu algún día. El anciano le explicó que la muerte del árbol de los ancestros era inminente y el clan debía ser disuelto para que cada miembro emprendiese una nueva vida y fundase un nuevo clan lejos de allí, pero como aprendiz de chamán la misión de Sínuel era diferente. El anciano le entregó la última semilla del árbol y le explicó que debía plantarla en la arboleda ancestral para que los ancestros del clan pudieran reunirse con los ancestros de antiguos clanes ya extinguidos. Por desgracia la ubicación de la arboleda es un misterio y la única pista que el anciano le dio antes de despedirse fue que los propios ancestros le guiarían en su búsqueda. De aquello hace ya 3 meses y ningún ancestro de ha puesto en contacto con Sínuel. Su búsqueda de la arboleda le ha llevado a mezclarse con la raza humana puesto que cree que en alguno de los numerosos libros que escriben podría encontrar información útil para su búsqueda. Accedió al reino de Cordalena a través de las montañas donde estaba ubicado su pequeño valle eludiendo sin saberlo a la guardia fronteriza y su búsqueda le ha llevado de un poblado a otro sin resultados. Puesto que los elfos no son muy comunes por aquellas tierras Sínuel decidió adoptar un nombre humano que añadido a su capucha le hiciese pasar desapercibido. Ahora sus pasos le han llevado hasta la ciudad de Cordala, la ciudad más grande del reino. Si hay alguien en el reino que tenga información sobre lo que busca debe de estar allí.

Por diferentes razones estos tres individuos ahora se encontraban sentados en la misma mesa, en una taberna de Cordala llamada “La copa de plata”. Cuando llegaron a la ciudad no tardaron en ser interceptados por alguien que les ofrecía un trabajo bien pagado y puesto que por diferentes razones todos necesitaban el dinero aceptaron. El humano que les había contratado les había citado allí, se había presentado como Lucas y tan pronto como se sentaron en la mesa comenzó a explicarles para qué les había contratado.

Fueron un par de trabajos no muy complicados y ciertamente estaban bien pagados aunque fueran de dudosa legalidad. El primero consistió en darle una paliza a un supuesto maltratador y el segundo en colar un paquete dentro de la ciudad sin que este fuera descubierto por la guardia. Una vez completados los trabajos se reunieron de nuevo con Lucas en “La copa de plata”. Tras pagarles Lucas les explicó que el trabajo realizado era en realidad para poner a prueba las habilidades de los tres y la habían superado. Lucas les explicó que trabajaba para una organización que extendía su dominio por toda la ciudad, desde el distrito noble hasta las afueras, “La sombra de la corona” es como se hacen llamar y se encargan de cubrir las necesidades de los ciudadanos aplicando su justicia al margen de la ley. La organización estaba captando nuevos miembros y si aceptaban unirse a ellos conseguirían un puesto fijo y bien remunerado. Los tres aceptaron.

Antes de pasar a formar parte de la organización de forma definitiva debían encargarse de un último trabajo, aunque este sería algo más complicado que los anteriores. Un mercader del distrito gremial había estado estafando a otros ciudadanos y debían recuperar el dinero robándoselo al mercader. El distrito gremial estaba mejor vigilado que el distrito bajo, tendrían que llevar cuidado para no llamar la atención de la guardia.
Dedicaron un par de días a recopilar información. Samuel se hizo pasar por un cliente para reconocer el terreno desde dentro. El negocio era un taller de joyas y tallado de piedras que ocupaba la planta baja del edificio, en la planta superior vivía el comerciante con su esposa. Samuel entabló amistad con el comerciante y gracias a esto supo que el vigilante que tenía contratado se marchaba unas horas después de cerrar el negocio, sería entonces cuando actuarían.
Lucas envió a uno de sus agentes a encontrarse con el trío. Se presentó como “Cuervo” y les dijo que estaba allí para proporcionarles apoyo tras lo cual Oserrim se burló de el por estar al servicio de unos recién llegados. Cuervo no se tomó muy bien las bromas del krumell y se marchó de allí bastante molesto.
A la noche siguiente acecharon en las sombras hasta que el vigilante abandonó el comercio, entonces aprovecharon un hueco entre las patrullas de la guardia y Elisa utilizó su recién adquirido juego de ganzúas para forzar la entrada. Una vez dentro registraron todo el piso de abajo. La caja del mostrador estaba vacía pero encontraron una caja fuerte en la zona del taller oculta detrás de un cuadro. Con esfuerzo Elisa logró abrirla y en su interior encontraron un cajón de madera repleto de pepitas de oro, probablemente destinadas a trabajos de orfebrería. Eran valiosas pero aún no alcanzaban la cantidad que estaban buscando así que decidieron continuar con el piso superior donde en aquellos momentos el mercader dormía con su esposa. Puesto que era la más sigilosa fue Elisa la que se adelantó a explorar el piso superior. Tras un análisis de cada habitación termino por encontrar una segunda caja fuerte detrás de un cuadro en el dormitorio donde la pareja dormía. La caja no fue un problema para Elisa que forzó la cerradura sin hacer ruido. En su interior encontró además de algunos documentos varios sacos repletos de monedas, los cogió todos. Con las pepitas y los sacos tenían mucho más de lo que habían venido a buscar y cuando se disponían a abandonar el edificio un estridente sonido de cristales rotos interrumpió el silencio de la noche. Aquel ruido que provenía de la fachada del edificio despertó a la pareja e hizo que el trío se dirigiese hacia la puerta trasera lo más rápido que podían correr cargados con tanto oro. Por suerte nadie les cortaba el paso, se escabulleron de allí por los oscuros callejones llevando con ellos la recompensa de un trabajo bien hecho.
A la mañana siguiente se encontraron con dificultades para abandonar el distrito gremial. La guardia estaba registrando a aquellos que cruzaban las puertas probablemente en busca de la fortuna robada del mercader así que en vez de dirigirse hacia el distrito bajo de la ciudad ascendieron a las granjas altas, donde apenas había vigilancia y descendieron a través de la montaña por pedregosos senderos de cabras.

Una vez a salvo separaron la cantidad de oro que debían recuperar para Lucas y se repartieron el resto, ninguno de ellos había visto antes tanto oro junto. Aquella tarde se encontraron con Lucas de nuevo en “La copa de plata” y tras entregarle el oro este les felicitó por el trabajo bien hecho y les dio la bienvenida a la organización “La sombra de la corona”. Lucas les habló entonces sobre los detalles de la organización, sobre su poder que aumentaba a cada día y sobre Gizmo, el autentico líder de “La sombra de la corona” que controlaba todo desde las sombras. Lucas les habló sobre la importante labor que realizaban dentro de la ciudad, sobre como combatían por la justicia y sobre como ayudaban al ciudadano corriente contra las injusticias de una sociedad clasista movida por el dinero y la corrupción.

Los tres fueron alojados en un piso franco vacío que la organización poseía en el distrito bajo, al entrar en la organización recibieron nombres en clave para mantener el secretismo en las misiones. Elisa fue nombrada “rata”, Oserrim fue nombrado “Jabalí” y Samuel fue nombrado “serpiente” y recibieron también documentos falsificados que los acreditaban como ciudadanos de Cordala. Durante semanas se encargaron de numerosos trabajos similares a los ya realizados y fueron conociendo a algunos de los miembros de la sociedad (supieron también por el propio Cuervo que fue el quién rompió el cristal de la casa del comerciante como escarmiento por ridiculizarle, lo cual no les hizo mucha gracia).
Durante estas misiones demostraron estar bien capacitados para el puesto que se les había concedido dentro de la organización, ahora tenían un hogar y aliados poderosos. Estaban amasando además una buena cantidad de oro que permitió a Samuel adquirir algunos libros con los que comenzar su investigación (entablando además amistad con el anciano librero). Con los documentos falsificados Oserrim había conseguido finalmente dejar atrás su vida pasada y el futuro era bastante prometedor. Elisa había encontrado un nuevo lugar al que llamar hogar, tenía dos compañeros que bien podrían ser futuros buenos amigos y con esto superar la pérdida de su familia se haría menos difícil, su madre estaría orgullosa de ella.