11 may 2011

2.2 – El cazador cazado.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo




Llevaban días huyendo, estaban agotados y hambrientos y apenas les quedaba dinero.

Brad y Ángela eran dos jóvenes hermanos. Pertenecían a una familia de clase media de la ciudad de Puertoraso que se dedicaba al comercio marítimo, la familia Mizo, que incluso poseía su propio barco en el cual vivían junto a sus padres y su hermano pequeño.
Ángela había cuidado de su hermano menor Brad desde bien pequeña. Este se había pasado la mayor parte de su infancia en la cama debido a una enfermedad de la que no se recuperó totalmente hasta la adolescencia. Es quizás por esto por lo que Ángela había asumido el rol de hijo varón en la familia y se había dedicado a ayudar a su padre en la tareas del barco junto a otros marineros desarrollando unos modales rudos que unidos a su aspecto descuidado hacían que fuese fácil confundirla con un muchacho. Brad por su parte se dedicó a cultivar la mente y su padre le puso a cargo de las cuentas del negocio. Juntos llevaban una vida sencilla y tranquila en la ciudad de Puertoraso hasta el fatídico día en que se cruzaron en el camino de Lord Borlian. Borlian era un poderoso noble que dirigía una red de contrabando marítimo desde su mansión en Puertoraso.
Puertoraso era la ciudad portuaria más grande del reino de Cordalena, centenares de barcos entraban y salían de sus puertos a lo largo del día y entre todos esos barcos Borlian escogió el de la familia Mizo. Borlian necesitaba ampliar su flota de contrabandistas y pretendía contratar a la familia Mizo y su barco. El padre se negó a trabajar para unos criminales y los echó de su barco a patadas. Esa misma noche los sicarios de Borlian atascaron todas las puertas del barco y le prendieron fuego con la familia Mizo en el interior para dar un mensaje a aquellos que se oponían a Borlian, todos murieron. Brad y Ángela se encontraban aquella noche cerrando un negocio no muy lejos de allí, cuando llegaron y vieron lo ocurrido, su familia muerta y todas sus posesiones perdidas, solo pudieron pensar en una cosa: “Venganza”.
Aquella misma noche se dirigieron a la mansión de Borlian armados con un barrilete de aceite para lámparas y una antorcha. Mientras Brad distraía a los sicarios de Borlian Angela derramó el aceite por toda la fachada y le prendió fuego, tras esto ambos se dieron a la huida.
Al día siguiente supieron que el incendio fue sofocado sin que hubiese heridos y que Bordian había enviado a tres de sus sicarios a darles caza así que huyeron de la ciudad dejando a un lado sus deseos de venganza.

Durante más de una semana habían huido de sus perseguidores, camino tras camino, poblado tras poblado. En un par de ocasiones habían estado a punto de darles caza pero hasta ahora habían conseguido evitarles. Sus pasos les habían llevado hasta la carretera principal hacia la capital, era un camino bastante transitado y con suerte lograrían pasar desapercibidos entre viajeros y mercaderes. En la ciudad de Cordala vivía su tío, un humilde zapatero del barrio bajo al que no veían desde hacía años. Con un poco de suerte él les darían cobijo hasta que las cosas se calmasen.

Finalmente llegaron a la ciudad de Cordala y lo mejor de todo es que no había rastro de sus perseguidores, con suerte habrían conseguido despistarlos. Se perdieron un par de veces por los barrios bajos, y gracias a sus ropas sucias y estropeadas a causa del viaje no llamaron la atención de los rateros de la zona. Cuando encontraron la zapatería de su tío este les recibió con un abrazo pero su actitud cambió cuando le pusieron al tanto de lo sucedido. Su tío les explicó que era peligroso para él y su familia darles cobijo en su casa y que tenía miedo de hacer enfadar a Lord Borlian, pero les proporcionaría otro tipo de ayuda. Los envió a una taberna llamada “La copa de plata” no muy lejos de allí donde debían encontrarse Lucas, un conocido que le debía un favor, y así hicieron.

En la taberna se encontraron con Lucas y de nuevo contaron su trágica historia, Lucas les escucho sin interrumpir y una vez terminaron les dijo que habían acudido a la persona correcta. Lucas les dio la dirección de un piso del barrio bajo, allí podrían alojarse y estarían seguros. Tras agradecer la ayuda los dos hermanos se dirigieron al susodicho piso, allí fue donde conocieron a los demás inquilinos; Elisa la daquir y Samuel el elfo. (Oserrim también se alojaba en aquel piso pero en aquellos momentos se encontraba en una misión de escolta fuera de la ciudad) Tras unas breves presentaciones los dos hermanos se dirigieron a una habitación compartida que les había sido asignada y durmieron profundamente. Ángela se aseguró de atrancar antes la puerta, los elfos le daban mala espina, los consideraba criaturas mágicas y ella sentía cierta aversión hacia la magia desde aquella vez en que el barco quedó atrapado en medio de una extraña tormenta sobrenatural y casi no lo cuenta.

Al día siguiente a petición de Lucas a través de un mensajero se reunieron todos con él en “La copa de plata”, entonces Lucas les explicó a los hermanos en qué consistía la sociedad de “La sombra de la corona”, después les habló sobre Lord Borlian, les explicó que ya habían tenido problemas antes organización criminal y que se trataba de un enemigo de la sociedad que habían fundado. Luego les contó que estaban captando miembros y que ellos dos eran candidatos idóneos, además de las ventajas evidentes también podrían llevar a cabo su venganza contando con el apoyo de un poderoso aliado. Ambos hermanos aceptaron unirse a ellos, pero antes debían realizar un trabajo para evaluar sus capacidades.

El trabajo era sencillo, una taberna del barrio bajo estaba robando a sus clientes aprovechando su borrachera, y la cantidad de afectados era bastante elevada. Debían presentarse allí y darles una lección a los responsables. Samuel y Elisa les acompañaron en la misión, a partir de ahora serían compañeros y debían aprender a trabajar juntos. La taberna resultó ser un pozo infecto de mugre y mala cerveza, el tabernero era un tipo gordo y repulsivo y además había dos corpulentos matones que se encargaban de mantener el orden y probablemente desvalijar a los borrachos uno dentro y otro fuera del local. Esperaron el momento preciso para atacar, Samuel fingió emborracharse en una esquina mientras el resto bebía en la mesa a espera de la señal y cuando el matón de dentro empezó a registrar a uno de los borrachos Samuel se encaró con él, momento en que Ángela aprovechó para atacarle por la espalda. En pocos minutos ambos matones y el tabernero estaban fuera de combate. Elisa se hizo con la recaudación del día y abandonaron el lugar dejando a la clientela enredada en una autentica pelea de taberna.

Cuando se reunieron con Lucas este tenía nuevas noticias. Los tres sicarios de Lord Borlian habían llegado a la ciudad esa misma tarde y estaban buscando a los hermanos por todo el distrito bajo. No tendrían una mejor oportunidad para darle una lección a Borlian, había movido a sus sicarios fuera de su territorio y ahora debían mandarle un mensaje claro: “Cordala es nuestro territorio”. Lucas les habló sobre los tres sicarios, eran peligrosos criminales y la organización estaba interesada en sus cabezas aunque a uno de ellos lo querían vivo. Lucas les dio también información sobre donde podían localizarlos, ahora la presa se convertiría en el cazador.

Los cuatro juntos trazaron un plan para atraparlos, Elisa acudiría a la posada donde se alojaban para comerciar con la información sobre los dos hermanos conduciéndoles en realidad a una emboscada en un callejón. Allí esperarían el resto ocultos entre cajas de basura listos para reducir a los sicarios gracias a una toxina paralizante proporcionada por Lucas para la misión. La primera parte del plan salió bien pero los hombres de Borlian enviaron a un batidor para reconocer el terreno antes. Elisa que acechaba cerca de la puerta de la posada pudo seguirlo, se trataba de Bildur el tipo al que tenían que capturar vivo así que debía aprovechar la oportunidad. Cuando Bildur se adentró en un callejón vacío Elisa preparó una de sus flechas con toxina paralizante y le disparó por la espalda, la herida no fue grave y el veneno actuó al instante impidiendo a Bildur actuar. Los dos hermanos se encargaron de llevar a Bildur a un sitio seguro mientras que Elisa volvía a la posada a vigilar a los otros dos sicarios. Elisa esperó durante un par de horas hasta que finalmente los sicarios salieron por la puerta, esta vez el plan no salió nada bien, reconocieron a Elisa y fueron directos hacia ella y antes de que Elisa pudiese reaccionar la habían agarrado. La llevaron a un callejón cercano y comenzaron a interrogarla preguntándole por su compañero a base de golpes y bofetadas, ella se negó a hablar y los golpes se volvieron cada vez más fuertes hasta que ya no pudo soportar más y quedó inconsciente.

Recuperó la consciencia varias horas después, debían haberla confundido con un mendigo durmiendo porque nadie le había robado estando inconsciente (cosa rara en el distrito bajo). Corrió a reunirse con el resto y fueron a interceptar a los hombres de Borlian en la posada pero ya era demasiado tarde, los sicarios se habían asustado y habían huido de la posada con prisas, probablemente incluso de la ciudad.

Tenían que actuar rápido, si los hombres de Borlian se alejaban demasiado resultarían imposible atraparlos. Elisa se dirigió a las afueras, alquiló el primer caballo que vio y salió a toda velocidad por la carretera principal a Puertoraso. En unas horas los alcanzó, avanzaban sin prisas seguros de que ya no corrían ningún peligro, estaban equivocados. Elisa cargó una de sus flechas y se tomó su tiempo para apuntar, fue un disparo certero en la cabeza, antes de que el otro se diese cuenta de que su compañero estaba muerto otra flecha le había alcanzado. Elisa ocultó sus cuerpos a un lado del camino y soltó a los caballos, en un par de horas ya estaba de vuelta con sus compañeros, la misión había sido un éxito.

Tras eliminar a los hombres de Borlian los hermanos Brad y Ángela se ganaron su puesto en la organización. Fueron nombrados con los nombres en clave “Camaleón” y “Mantis” y se establecieron pro completo en el piso franco junto a Samuel, Elisa y Oserrim (al que aún no habían conocido). Durante las siguientes semanas realizaron algunos trabajos por todo el distrito bajo perfeccionando sus habilidades preparándose para el día en que al fin completarían su venganza.
Durante aquellos días también se extendió un inquietante rumor, varias personas habían desaparecido en el distrito gremial sin dejar rastro. Curiosamente la organización no parecía interesada en estos sucesos. No tardaron en descubrir gracias a “Cuervo” que la organización había rechazado varios trabajos relacionados con las desapariciones escudándose en que se trata de un trabajo para la guardia de la ciudad. Después de que se mostrasen interesados en estos sucesos el propio Lucas en persona les prohibió explícitamente que se mezclasen con el asunto de las desapariciones. Todo aquello era muy sospechoso.

2 comentarios:

Patri dijo...

Que bien! En esta historia no me pillan los guardias.. =D

Patri dijo...

Que bien! En esta historia no me pillan los guardias!