15 may 2011

2.3 – Los buenos samaritanos.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo



Como de costumbre los cuatro se reunieron con Lucas en “La copa de plata” (Oserrim seguía fuera de la ciudad), Lucas les habló de su nueva misión para la cual debían abandonar la ciudad también. Tenían que llevar un paquete hasta las puertas de la ciudad de Puertoraso, por suerte no era necesario que entrasen puesto que el servicio de mensajería de la propia ciudad se haría cargo de hacerlo llegar a su destino. Al examinar el paquete los hermanos Mizo descubrieron que su destinatario era Lord Borlian lo cual les desconcertó bastante.
Para la misión Lucas puso a su disposición un carruaje y a un cochero llamado Héctor.

Partieron sin demora hacia Puertoraso y por el camino Ángela se vio tentada a abrir el paquete pero Lucas les había prohibido mirar el contenido y sus compañeros le impidieron hacerlo.
Eran 5 días de viaje en carro hasta Puertorraso a través de la gran carretera principal, se trataba de un camino muy transitado lleno de viajeros y diversos mercaderes, pero entre toda esa gente un anciano a pié llamó la atención del elfo Samuel. El anciano chamán de su tribu le había enseñado a sentir las corrientes de energía etérea (también llamada esencia) que circulaban por todo ser vivo y por el mundo que nos rodea, y el aura de aquel anciano emanaba una gran cantidad de energía que Samuel podía sentir desde el carruaje. Samuel propuso invitar al anciano a subir al carro para saber más sobre el pero sus compañeros le indicaron que era una mala idea llevar a un desconocido a la misión así que el elfo tuvo que resignarse.

Al tercer día llegaron a la aldea de Abethepa, un poblado atravesado por la carretera principal que se había nutrido de ella creciendo hasta convertirse en una pequeña ciudadela ajetreada. Pararían allí a descansar unas horas puesto que Héctor tenía familia allí y algunos asuntos que atender con ellos. El grupo aprovechó para estirar un rato las piernas y curiosear un poco por aquel lugar. Sus armas y aspecto no tardaron en llamar la atención de un muchacho que andaba por allí, el chaval venía de una aldea del bosque no muy lejos de allí y buscaba desesperadamente a un grupo de mercenarios que ayudase a su pueblo contra un ogro que llevaba varias noches atormentándolos y el pueblo había reunido una buena cantidad de dinero como pago.

Tras debatirlo decidieron dirigirse al pueblo, contaban con algunos días de margen en su misión y el pago que ofrecían era bastante suculento, además por lo que el chico les había contado parecían bastante desesperados. Los ogros son criaturas muy peligrosas pero confiaban en sus habilidades así que tras avisar a Héctor de sus planes se dirigieron al pueblo guiados por el muchacho.

Llegaron al atardecer. Aquel el pueblo desprendía una atmósfera lúgubre. Una de las casas estaba parcialmente destrozada y otras parecían haber sufrido daños recientes. El muchacho los condujo hasta la casa del alcalde que les explicó la situación con más detalle: Hacía algunos años que un ogro se habían establecido en unas cuevas dentro del bosque y a lo largo de ese tiempo apenas había perturbado a la aldea aunque sí es cierto que varios viajeros habían desaparecido en el bosque y algunos animales de las granjas habían desaparecido por la noche. Pero en las últimas noches se había vuelto más agresivo y había comenzado a atacar a los aldeanos en sus propias casas, dos personas habían muerto, cinco estaban heridas y dos jóvenes habían sido secuestrados la última noche, entre ellos la hija del propio alcalde. Puesto que había atacado la aldea durante 5 noches seguidas se esperaba un nuevo ataque aquella noche así que se pusieron manos a la obra. Brad puso a un grupo de ciudadanos a cavar y a otros a tallar estacas de madera, su idea era preparar un foso trampa para el ogro. Samuel y Elisa se subieron a los tejados con mayor visibilidad listos para detectar la llegada del ogro y emboscarle. Ángela se encargaría de hacer de cebo y conducir al ogro hasta la trampa.

Estaba anocheciendo cuando Elisa se percató de que en la lejanía las copas de los arboles se mecían progresivamente acercándose a la aldea. Parecía que el ogro se había adelantado. Taparon el foso como pudieron y se prepararon para recibir a la criatura. El ogro apareció entre los arboles avanzando con brusquedad, era enorme de casi tres metros de altura. En cuanto Elisa tuvo su cabeza a tiro descargó una flecha sobre ella. Impactó brutalmente en el ojo del ogro haciéndole gritar y aullar de dolor tras lo que retrocedió y se adentró de nuevo en el bosque huyendo a gran velocidad embistiendo con los arboles que se interponían en su camino. Ángela y Brad salieron en su persecución bosque a través ayudándose de la luz de una antorcha pero no tardaron en perderle de vista, por suerte el rastro del ogro era visible incluso de noche así que pudieron seguirlo. Elisa se quedó en su puesto vigilando la aldea y Samuel se internó también en el bosque, no le costó mucho encontrar a los hermanos gracias a la antorcha que llevaban y juntos siguieron el rastro del ogro hasta una cueva en una pared natural rocosa que debía de ser su guarida.

Se adentraron en la cueva con cautela y encontraron un pequeño rastro de sangre que confirmaba que el ogro estaba dentro. Había heces de ogro amontonadas por todas partes y el olor era nauseabundo. Siguieron el rastro de sangre por la cueva que se bifurcaba en varias ocasiones y finalmente escucharon la respiración de la criatura. Lo encontraron tumbado en lo que debía de ser su lecho, estaba fuera de combate a causa del veneno paralizante que Elisa había untado en sus flechas. Intentaron comunicarse con él pero la conmoción y la pérdida de sangre hacían difícil su comprensión aunque si descubrieron que la hija del alcalde seguía viva en algún lugar de la cueva, el otro muchacho no había tenido tanta suerte. Tras esto le dieron una muerte rápida y quemaron su cuerpo.

Brad decidió abandonar la cueva para evitar exponerse demasiado a un ambiente tan insalubre y fétido mientras Samuel y Ángela exploraban juntos el lugar en busca de la muchacha. Ciertamente no se esperaban lo que encontraron en una de las cámaras de la cueva, el ogro había amontonado un pequeño tesoro sustraído probablemente de los viajeros que habían desaparecido en el bosque. La mayor parte del “tesoro” eras trastos inútiles y cubiertos de mugre aunque un pequeño cofre cerrado con llave y una daga grabada de runas llamaron la atención de Samuel (además de un buen puñado de monedas con las que se llenó los bolsillos). Continuaron explorando hasta que se percataron de un nuevo olor más pútrido e intenso que flotaba en el aire, siguieron su origen y llegaron a lo que debía de ser la cocina. Una marmita humeaba en el centro y en su interior podían distinguirse algunos restos humanos, desde allí pudieron escuchar los sollozos de la muchacha que les condujeron hasta una fosa natural excavada en la roca, en el fondo estaba la muchacha demasiado conmocionada para hablar. El ogro le había roto brazos y piernas para evitar que escapase fuera del foso y su estado era deplorable. Samuel se deslizó hasta abajo con la ayuda de una cuerda y juntos sacaron a la muchacha de allí. Abandonaron aquel lugar pestilente y se reunieron con Brad, y juntos volvieron a la aldea.

Fueron recibidos como héroes y el alcalde se mostró profundamente agradecido por haber rescatado a su hija. Además rechazaron la mitad del pago puesto que la aldea parecía estar pasando económicamente por un mal momento. Ahora se pudieron permitir examinar mejor los objetos que habían sustraído del tesoro del ogro. La daga demostró ser indudablemente mágica, al ser empuñada por el elfo esta se iluminó levemente y los movimientos de esta eran gráciles y precisos como si se moviese por propia voluntad. Tuvieron que romper la cerradura del cofre para revelar su contenido, una pequeña esfera de cristal con sinuosas luces y formas que bailaban en su interior. Aquellos que la miraron fijamente quedaron absortos por su belleza hipnótica hasta un punto sospechosamente sobrenatural por lo que decidieron que sería mejor mantenerla encerrada en su cofre.

A la mañana siguiente abandonaron la aldea y reanudaron su viaje hacia Puertoraso que fue sorprendentemente tranquilo. Cuando llegaron dejaron el misterioso paquete a buen recaudo en la puerta de la ciudad listo para ser entregado por los mensajeros oficiales y dieron media vuelta de nuevo hacia la ciudad de Cordala.

Pararon de nuevo en Abethepa donde Samuel reconoció al anciano que había visto en el camino algunos días antes. Aprovechó la ocasión para acercarse a hablar con él y saciar su curiosidad. Al acercarse a él pudo sentir de nuevo la fuerte energía que emanaba y esto aumentó su curiosidad así que se presentó al anciano (el cual se llamaba Orhta) y tras charlar un poco con él le preguntó sin muchos rodeos sobre sus conocimientos sobre magia (la cual os recuerdo estaba prohibida en todo el reino bajo pena de muerte) el anciano se mostró bastante enigmático sin llegar a admitir que supiese algo sobre magia pero tampoco negarlo así que Samuel decidió ser más directo y le mostró la daga mágica para saber que le podía decir sobre ella. Orhta le explicó que se trataba de un arma encantada que se sintonizaba con el portador aumentando su destreza con la misma. Samuel satisfecho con la respuesta le mostró ahora la extraña esfera contenida en el cofre pero el anciano quedó absorto bajo la influencia de la esfera hasta que Samuel cerró el cofre. El anciano dejó de mostrarse agradable y le dijo que aquello era un peligroso artefacto y que debía deshacerse de él. Cuando Samuel quiso saber más el anciano se excusó y se fue de allí visiblemente molesto. Samuel no pudo indagar más porque debían continuar su travesía hasta la capital.

Llegaron tres días después fatigados por el viaje, pero antes de descansar se encontraron con Lucas para informar sobre el éxito del trabajo y cobrar el pago. Ángela no pudo resistirse más y preguntó a Lucas sobre el contenido del paquete, Lucas lo reveló de buena gana puesto que no abrir el paquete era una prueba de confianza que les había puesto y habían cumplido. Les explicó que contenía la cabeza embalsamada de Bildur, el sicario de Lord Borlian junto a una nota advirtiéndole que cualquier hombre de Borlian que entrase en territorio de la organización acabaría igual. Ambos hermanos se mostraron satisfechos y tras un trabajo bien hecho los cuatro se dirigieron al piso franco a disfrutar de un merecido descanso, no todos los días consigue uno matar a un ogro y salir indemne.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Tremendo papi

Patri dijo...

Se te ha olvidado lo del perro y lo del caracol! xDDD