4 jul 2011

2.9 – Sacrificios.

Con Satori en el papel de Samuel
Con Patri en el papel de Elisa
Con Darkkz en el papel de Oserrim
Con Yisus en el papel de Brad Mizo
Con Gloria en el papel de Ángela Mizo


Se encontraban de nuevo ahí abajo, rodeados de aguas fétidas, mugre y ratas. Tenían sus armas a mano y esto les proporcionaba cierta sensación de seguridad pero a pesar de esto decidieron que lo más inteligente sería evitar enfrentamientos innecesarios así que fueron a buscar a Quirrel para que les guiase por una ruta más segura.

Samuel se dirigió a la estancia donde habían encontrado a Quirrel la vez anterior y golpeó una barandilla siguiendo un ritmo que ya había acordado previamente con Quirrel. Este no tardó en aparecer por uno de los túneles y se mostró contento de recibir visita amistosa de nuevo. Samuel llegó a un acuerdo con Quirrel y le regaló su preciado laud a cambio de que les guiase a través de una ruta más seguro hasta uno de los dos puntos del mapa que aparecían remarcados con mayor importancia.

Quirrel aceptó y los condujo por estrechos túneles serpenteantes que evitaban la ruta principal marcada en el mapa la cual sospechaban que debía ser frecuentada por patrullas. Todo marchaba bien hasta que llegaron a un pasillo sin salida en el que la única forma de continuar era sumergirse bajo las aguas fecales para salir por el otro lado. Se negaron no por la dificultad puesto que la distancia a recorrer era corta si no por higiene, y es que Brad sospechaba que si metía un dedo en aquellas aguas no tardaría en enfermar.
Quirrel explicó que la otra opción era continuar por una de las galerías principales donde los pequeños canales de agua convergían en un mismo cauce y seguirla hasta llegar a la bajada. El principal problema era que unas compuertas obstruían el camino, pero Quirrel les explicó que las había visto abrirse aunque desconocía el funcionamiento.
Decidieron probar suerte y se dirigieron hacia la primera de las compuertas que se acercaba bastante a la ruta marcada en el mapa lo cual pudieron confirmar cuando casi tienen un encontronazo con una patrulla a la que evitaron gracias a Quirrel.

Llegaron hasta la compuerta y tras analizarla llegaron a la conclusión de que el sistema de apertura se encontraba al otro lado de la pared. No tardaron en encontrar la manivela que abría la compuerta y descubrieron de paso que en el extremo opuesto había otra y que ambas debían ser giradas a la vez para poder abrir la compuerta. Así lo hicieron y la dejaron abierta puesto que si necesitaban escapar no tendrían tiempo para todo aquello.
Con la segunda compuerta no tuvieron tanta suerte, el mecanismo estaba oxidado e hizo bastante ruido al desplazarse con lo cual atrajeron compañía no deseada. Lograron ocultarse antes de que un grupo de hombres armados se acercase a investigar el origen del sonido. Cuando vieron la compuerta abierta supieron que había intrusos allí abajo (ellos, evidentemente) y fueron a buscar refuerzos para comenzar la búsqueda. Ellos aprovecharos este momento para avanzar y dejar atrás aquel lugar que pronto estaría lleno de hombres armados.

Abandonaron el cauce principal y se internaron de nuevo en los estrechos pasillos en dirección al punto de destacado en el mapa. Llegaron hasta una puerta de metal cerrada y se aproximaron con cautela. Al otro lado podían escuchar un sonido mecánico y continuo, como una especie de bombeo que les resultó bastante desconcertante así que decidieron investigar el otro punto destacado en el mapa y volver allí mas tarde.
El otro punto estaba bastante más alejado y para alcanzarlo tenían primero que llegar a una escalera de mano que les permitiese descender al nivel inferior. A Quirrel no le gustaba la idea de bajar al siguiente nivel en el que según él había menos hombres pero más alimañas. Samuel le recordó su trato y no le quedó más remedio que guiarles para conservar el recién adquirido laúd.

Este nivel inferior era incluso más nauseabundo que el anterior, la basura y la porquería se amontonaba en los rincones y las aguas eran más lentas, turbias y profundas. A su paso montones de ratas salían ahuyentadas de entre la inmundicia.

Después de una hora recorriendo el laberinto de túneles llegaron hasta el punto indicado en el mapa. Una sólida puerta de metal les cerraba el paso pero gracias a una llave que habían encontrado en un cadáver pútrido abandonado en los túneles pudieron abrirla. En el interior se encontraron los restos de lo que parecía algún tipo de laboratorio macabro, había cadáveres encadenados a las paredes que parecían haber sido torturados hasta la muerte, mesas con viales, probetas llenas de sustancias extrañas e instrumental científico. Había algunos libros y papeles esparcidos por el suelo por lo que daba la impresión de que alguien había abandonado aquel lugar con prisa llevándose lo que había podido.
Dante que había reunido bastante información sobre las desapariciones en Cordala se fijó en que aquellos cadáveres concordaban con la descripción de los desaparecidos. Al final los habían encontrado aunque ya era tarde para ellos. Desconocían el porqué de sus muertes pero basnadose en la forma en la que habían sido torturados y en las marcas de sus cuerpos podría tratarse de un sacrificio de algún ritual arcano.
Encontraron también un cadáver en una celda, se trataba de la sacerdotisa de Jubnauz a la que habían escoltado meses atrás hasta la ciudad. Parecía haber muerto de inanición por lo que probablemente la dejaron atrás cuando abandonaron aquel sitio.
Después de registrar concienzudamente el lugar recogieron todos los libros y documentos que encontraron para poder estudiarlos con detenimiento en busca de pistas y se pusieron en camino de vuelta a la superficie. Con suerte en alguno de aquellos documentos encontrarían las pruebas que Dante necesitaba. Además de los documentos encontraron un extraño cristal semi-translúcido de un pálido lechoso y del tamaño de un puño que Samuel no pudo identificar como mineral conocido y que decidieron llevarse también.

El camino de vuelta resultó más complicado. Los vigilantes habían dado la voz de alarma y ahora les buscaban, llegaron a tener un encontronazo con una patrulla enemiga pero gracias a Quirrel y su conocimiento sobre aquel laberíntico lugar pudieron darles esquinazo. Antes de abandonar las alcantarillas se despidieron de Quirrel aunque tenían la sensación de que volverían a encontrarse.

Una vez fuera se dirigieron a la perfumería de Dante donde este les esperaba. Se mostró muy satisfecho con la gran cantidad de documentos reunida y la información sobre el macabro laboratorio subterráneo y el estado de los cadáveres de los desaparecidos. También le entregaron el extraño cristal pálido puesto que algunos de los documentos hacían referencia al mismo.
Dante les proporcionó refugio en el sótano de la perfumería para que pudieran alojarse mientras él analizaba la información obtenida y eso fue lo que hicieron. Los últimos días habían resultado realmente duros, habían hecho frente a numerosos peligros y ahora por fin podían gozar de una relativa seguridad.

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