16 abr 2012

3.4 – Peligro en las profundidades


Con Satori en el papel de Máximo Delawer
Con Kino en el papel de Ulric Delawer
Con Laja en el papel de Zacarías Delawer
Con Gloria en el papel de Milla Delawer
Escrito por Kino


Con el capitán de la guardia bajo arresto el siguiente paso era encargarse del corrupto gobernador de Barboca. Tras decidir que la mejor oportunidad que tenían para apresar al dirigente sería infiltrarse en la fiesta que éste iba a dar la siguiente noche, los cuatro hermanos debían planear cómo hacerlo, con ayuda del Regulador. Tras discutir las distintas posibilidades y las cosas que debían hacer para facilitar su entrada, Ulric, Milla y Máximo se pusieron manos a la obra. Zacarías, por su parte, ha decidido que no quiere arriesgarse por un problema que no le incumbe, y les dice a sus hermanos que los esperará antes de volver a Narrojo, pero que no quiere meterse en más líos. Sus hermanos, decepcionados, deciden seguir adelante con el plan.
Ulric se encaminó hacia los barrios bajos con el Regulador, quien había contactado con alguien para obtener la información que necesitaban para poder entrar en el castillo sin ser vistos. Tras un rato callejeando, llegan a la puerta trasera de algún tipo de establecimiento, en un oscuro callejón. El Regulador se acerca a la puerta, y llama. La pequeña portezuela se abre, mostrando unos oscuros ojos.
-              ¿Vienes del castillo? – Dice la voz.
-              No, pero a tu madre me la cepillo. – Contesta el Regulador.
Tras decir la contraseña, la puerta se abre y ambos pueden pasar. Siguen a la extraña figura por varios pasillos, hasta que se detiene y les señala una puerta flanqueada por dos guardias. Los guardias indican a Ulric que debe esperar fuera, pero permiten pasar al gobernador, que atraviesa la puerta y la cierra tras de sí.
Mientras tanto, Milla y Máximo han decidido quedarse en el templo, para buscar información en la biblioteca del lugar y se dirigen a hablar con el sacerdote de Arkoden, quien los guía hacia los polvorientos archivos del templo acumulados a lo largo de décadas.

Tras un rato esperando, Ulric ve como la puerta por donde entró el Regulador se abre, y éste sale con una media sonrisa en los labios.
-              Tengo lo que buscamos, salgamos de aquí. – Susurra.
De vuelta al templo donde les esperan sus hermanos, Ulric se percata de un extraño encapuchado que llama su atención desde detrás de unas cajas apiladas en un callejón. Este, aunque receloso, se acerca. El hombre le dice que si lo que buscan es información, él puede conseguírsela. Aunque en un principio Ulric no confía en él, decide arriesgarse, y le ofrece una moneda de oro.
-              Busco información sobre el castillo. – Dice Ulric.
-              Estás de suerte, amigo. – Susurra el encapuchado mientras coge la moneda de oro. – Tengo aquí mismo justo lo que necesitas.
El extraño hombre saca de una de las mangas de su túnica un pequeño pergamino enrollado, que resulta ser un mapa bastante detallado del castillo. Sin más, Ulric guarda el pergamino y se da la vuelta, haciendo un gesto al Regulador para que lo siga. Los dos aceleran el paso.

El tiempo pasa lentamente para Milla y Máximo, recorriendo los enormes pasillos de la biblioteca del templo llenos de antiguos tomos, teniendo que decidir si cada volumen merece ser investigado o no, debido al escaso tiempo del que disponen. Tras un rato buscando, Milla descubre por casualidad que uno de los libros que cargaba para investigar contiene un pequeño plano, y sorprendentemente una vieja llave. El plano muestra los pasadizos que ella y sus hermanos utilizaron previamente para escapar del cuartel de la guardia, por lo visto hay un sistema de galerías subterráneas que recorren el subsuelo de la ciudad y podrían estar conectadas con el propio castillo.
Tras el éxito cosechado en la búsqueda, los cuatro hermanos se reúnen con el Regulador para planear la infiltración en la fiesta. Milla y Máximo muestran el mapa y la llave que encontraron en el libro. Ulric muestra el mapa del castillo que recibió del extraño encapuchado. El regulador, por su parte, les informa de todo lo que consiguió averiguar en los barrios bajos y finalmente, tras debatirlo mucho, deciden que la mejor forma de actuación es dividirse en dos grupos. Uno de ellos, formado por Milla y el Regulador, entrará por la puerta principal aprovechando que el Regulador, por ser una figura pública de gran importancia, tiene invitación a la fiesta. Milla actuará como su acompañante, y aprovecharán para investigar el castillo. Máximo y Ulric, por su parte, deciden que su mejor baza mejor es entrar  recorriendo las catacumbas que conectan con las mazmorras del castillo (las mismas que utilizaron para escapar de la prisión). Para su suerte, han conseguido saber que dichas mazmorras llevan en desuso mucho tiempo y por lo tanto no deberían tener problemas de acceso.
Una vez planteado el plan de acción, Ulric propone explorar las mazmorras la noche anterior a la fiesta, para asegurarse de que llegar al castillo es factible. Tras equiparse con antorchas los tres hermanos se encaminan hacia el cementerio, donde bajan a las catacumbas y comienzan su marcha. Gracias al mapa y con la ayuda de antorchas recorrer los oscuros pasajes subterráneos resulta más facil de lo esperado.
Tras un rato de exploración, encuentran un derrumbamiento en una galería, aunque éste no les impide el paso. Mientras lo atraviesan para continuar su camino, encuentran un cadáver aplastado por una roca de gran tamaño. Deciden mover la roca y descubren que el cadáver parece ser de un mediano, algo extraño debido al carácter racista generalizado en el reino de Cordalena. En su mochila descubren varias piezas de oro, y un mapa tosco de las galerías subterráneas que añade más información a la que ya tenían, además de una pequeña llave, que deciden conservar. Siguiendo dicho mapa, llegan a una pequeña habitación, casi un zulo, en la que únicamente hay una pequeña cama y algún mueble, todo muy viejo y húmedo. El tamaño de la habitación y los muebles les hace pensar que el mediano ha estado viviendo en las catacumbas, ocultándose de la gente de la superficie. Investigando la habitación, Milla descubre un pequeño compartimento en la pared, que resulta contener una pequeña caja de metal. Al examinarla, ven que tiene una cerradura y deciden probar suerte con la llave que encontraron. La caja se abre, y encuentran una pequeña fortuna en piezas de oro, probablemente ganado en algún negocio al margen de la ley.
Los tres hermanos continúan explorando las galerías, y deciden ir por el lugar indicado en el mapa del mediano, que parecía conocer bien el terreno. Cuando pasan por un pequeño cruce de caminos, ven una sombra de pequeño tamaño pasar a gran velocidad por una galería adyacente, lo que les lleva a acelerar el paso para evitar meterse en problemas. Al llegar a un pasillo más ancho que los anteriores, se percatan de que las paredes están llenas de agujeros de un tamaño que les hace pensar que podrían estar transitados por alimañas. Con el tiempo en su contra descartan volver sobre sus pasos y deciden arriesgarse a atravesar la galería, cuando van por la mitad varias ratas de gran tamaño aparecen por los túneles y rápidamente desenfundan las armas para defenderse de los rabiosos roedores. Nunca habían visto ratas tan grandes, la más pequeña de ellas les llegaba por las rodillas y parecían inusualmente agresivas.

Tras un feroz enfrentamiento, varias ratas yacen muertas y el resto huyen por los túneles, presas del miedo provocado por los ataques de los hermanos, y las humeantes antorchas usadas como arma improvisada. Los hermanos deciden continuar el camino, y deben apresurarse, ya que únicamente les queda una antorcha además de la que llevan, para volver. Cuando creen que va a ser la hora de dar la vuelta sin haber alcanzado su destino, vislumbran un portón de madera al final de un estrecho pasillo. Al acercarse, comprueban que la puerta está atrancada pero con un poco de esfuerzo logran abrirla sin hacer demasiado ruido y la atraviesan. Efectivamente, se encuentran en las mazmorras del castillo, y tras una ojeada rápida del terreno, deciden volver, ya tienen lo que habían venido a buscar, una ruta segura a las entrañas del castillo.
Al llegar al templo, casi al amanecer, tras un camino de vuelta sin más incidentes, deciden descansar hasta la noche, cuando se producirá la infiltración. Antes de dormir, se reúnen con el Regulador para ultimar los detalles del plan.

1 comentario:

kino dijo...

Me encanta esta partida, tengo ganas de volver a jugarla. Si no la jugamos antes, la propongo de nuevo como partida veraniega.